3/07/2012
EL BIEN COMUN: VISION CONSERVADORA
Pensamiento Conservador y Doctrina, Conversaciones Con Giovanni Rocha
Giovanni Rocha, Director de la Corporación Pensamiento Siglo XXI, comienza haciendo una critica al conservatismo colombiano expresándonos que, el conservador colombiano por regla general, tiende a mirar al pasado, esto se da puesto que se tienen falencias para conocer realmente el conservatismo degenerando en un dificultad de liderazgo, pero lo que realmente se quiere lograr es que el conservatismo colombiano, se proyecte para un futuro como ideología y como mundo, lo ideal de esto, seria que todos supiéramos interpretar el conservatismo debidamente, pero falta la intelectualidad de ésta interpretación y de aquí se desprenden dos problemas básicamente:
Desconocer los principios y La vigencia de éstos
Y es aquí donde nos surge nuestra primera duda ¿el conservador vendría a ser neoliberal, o no?
Nuestra tradición católica colombiana es muy distinta del conservatismo inglés, puesto que ellos aman su capitalismo, mientras que el conservatismo en Colombia no se ha dado como tal un capitalismo, se ha visto más como un mercantilismo.
De aquí se extendería nuestra segunda inquietud ¿lo espiritual en el ámbito conservador vendría a ser un atributo o un problema?
De aquí podríamos desglosar dos tipos de visiones, como lo son: la trascendente y la inmanente. La primera tiene que ver con ir y buscar a Dios en todas sus acciones, la segunda nos indica que el hombre se mira así mismo, por lo cual, resulta pertinente citar a Rene Descartes “pienso luego existo” siendo esta frase la esencia misma de la visión inmanente, la cual viene a ser un problema para los conservadores de origen católico.
Ahora nos centramos en lo que nos compete al bien común como conservadores, como tal, hay tres concepciones respecto del bien común en cuanto a las pensamientos conservadores, la primera es la neoliberal la cual tiene un ámbito religioso, particular y privado, por lo cual, el individuo adquiere una responsabilidad y respeto por la individualidad; como segunda concepción tenemos la del conservadurismo español, la cual nos indica que se debe garantizar un orden esto es que implica que ese individualismo tenga que ser sacrificado para poder tener un enfoque colectivista, comunitario y autoritario; la tercera concepción es el movimiento a la democracia cristiana, este movimiento tuvo ideas conservadoras pero se llegó a pensar que eran liberales, puesto que la concepción de este movimiento era el de buscar estructurar la suficiente libertad individual con garantías sociales y así mismo exalta una noción del hombre realista, el ser humano es ambivalente pues el hombre así como puede hacer el bien así mismo puede hacer el mal y siempre tendrá una tendencia mas fuerte tanto al uno como al otro, lo que busca el movimiento a la democracia cristiana es tener un punto medio entre el neoliberalismo y el conservadurismo, definiendo así que lo correcto es dar una visión donde la espiritualidad y el individualismo puedan convivir conjuntamente y complementariamente.
Surge una pregunta entonces ¿al día de hoy que es el bien común para un conservador?
De esta inquietud se generan dos puntos de debate: el primero que el bien común es un Utilitarismo con quiebre moral; el segundo que surge es que el bien común no tiene que ver nada con la moral, puesto que la moral debe ir separada del estado.
Y de estos 2 puntos de debate nos surge otra inquietud ¿Qué es ser conservador?
Como primer concepto encontramos que es la aplicación de principios a una sociedad para así saber cual es el bien para el individuo, puesto que el individuo se encuentra en un libertinaje debido al tipo de sociedad que nos rodea. Como segunda medida se piensa que para saber que es un conservador tendríamos que saber cual es su naturaleza, por lo cual, diríamos que ser conservador es ser moderado en todo.
En el siglo XXI el conservatismo debe generar puntos de referencia para poder llegar al nivel de intelectualidad suficiente que se requiere y una visión correcta de lo que realmente es ser conservador.
Ahora veamos que el bien común dirime en varios ámbitos de lo cual tenemos tres aspectos claves para poder dar un punto de partida: el primer aspecto es el económico, el segundo es el futuro y como tercero tenemos la justicia en donde ésta hace referencia a tolerar otras visiones logrando hacer un examen neutro para llegar a buscar un punto de equilibrio.
Hay tres puntos clave para llegar al bien común como primero establecer principios morales que lo rigen; como segundo saber llegar a la población para darles a conocer esos valores y por ultimo punto saber los factores positivos de estos principios para el bien común.
De lo anterior observamos que se generan dos puntos de discordia, como primero vemos que un partido político debe estar para mejora la calidad de vida y el estado debe ser eficiente y por lo general la gente ve con malos ojos al partido conservador y esto sucede por el hecho que se le dice lo que esta bien o mal, pero si la iglesia católica no lo ha logrado un partido político, tampoco lo puede hacer, por tanto se desconoce distintas religiones por poner encima la iglesia católica y como contraposición observamos que el partido conservador ofrece en su primer principio que Dios es el centro de todo por tanto todas las religiones creen que su Dios sin importar en cual crean es el centro de ellos por tanto no se discriminan las demás religiones además de esto, un partido político siempre debe vender una visión de moral si no hay esta visón no habría un orden como tal.
Para dar solución al hecho de como se debe generar ese bien común, podríamos hablar de tres puntos claros: el primero la visión practica lo cual exterioriza el hecho que la gente tenga una buena calidad de vida, esto es, lo que se quiere llegar hacer, el siguiente punto parte de que hay tres aspectos del hombre y por ende la sociedad, los cuales los encontramos en el libro La Fatal Arrogancia. Los Errores Del Socialismo de Friedrich A. Hayek los cuales son el instinto, la razón y la tradición, en la tradición hay ciertos problemas que la sociedad tal vez pudo resolver de forma distinta y esto se volvió tradición, para conciliar el instinto y la razón que puede variar el error de la tradición fue no proponer para dar solución a las realidades; como tercer y ultimo punto hablamos de intelectualidad conservadora que tenga pretensiones efectivas que sirvan a la comunidad.
El ideal debe tener el mismo giro que su expresión práctica, pero para llegar a esto se debe dar por un proceso, no se pueden tener los resultados inmediatos para poder hacer esos cambios y para iniciar el proceso se debe proponer y comprometerse pero esto implica riesgos.
En la política las visiones de mundo se imponen a cada persona, cada individuo cree que su visión de mundo es el correcto; entre la diversidad de visiones, se deben respetar entre si todas las visiones distintas que da el individuo o la misma política.
EL BIEN COMUN: VISION CONSERVADORA
Pensamiento Conservador y Doctrina, Conversaciones Con Giovanni Rocha
Giovanni Rocha, Director de la Corporación Pensamiento Siglo XXI, comienza haciendo una critica al conservatismo colombiano expresándonos que, el conservador colombiano por regla general, tiende a mirar al pasado, esto se da puesto que se tienen falencias para conocer realmente el conservatismo degenerando en un dificultad de liderazgo, pero lo que realmente se quiere lograr es que el conservatismo colombiano, se proyecte para un futuro como ideología y como mundo, lo ideal de esto, seria que todos supiéramos interpretar el conservatismo debidamente, pero falta la intelectualidad de ésta interpretación y de aquí se desprenden dos problemas básicamente:
Desconocer los principios y La vigencia de éstos
Y es aquí donde nos surge nuestra primera duda ¿el conservador vendría a ser neoliberal, o no?
Nuestra tradición católica colombiana es muy distinta del conservatismo inglés, puesto que ellos aman su capitalismo, mientras que el conservatismo en Colombia no se ha dado como tal un capitalismo, se ha visto más como un mercantilismo.
De aquí se extendería nuestra segunda inquietud ¿lo espiritual en el ámbito conservador vendría a ser un atributo o un problema?
De aquí podríamos desglosar dos tipos de visiones, como lo son: la trascendente y la inmanente. La primera tiene que ver con ir y buscar a Dios en todas sus acciones, la segunda nos indica que el hombre se mira así mismo, por lo cual, resulta pertinente citar a Rene Descartes “pienso luego existo” siendo esta frase la esencia misma de la visión inmanente, la cual viene a ser un problema para los conservadores de origen católico.
Ahora nos centramos en lo que nos compete al bien común como conservadores, como tal, hay tres concepciones respecto del bien común en cuanto a las pensamientos conservadores, la primera es la neoliberal la cual tiene un ámbito religioso, particular y privado, por lo cual, el individuo adquiere una responsabilidad y respeto por la individualidad; como segunda concepción tenemos la del conservadurismo español, la cual nos indica que se debe garantizar un orden esto es que implica que ese individualismo tenga que ser sacrificado para poder tener un enfoque colectivista, comunitario y autoritario; la tercera concepción es el movimiento a la democracia cristiana, este movimiento tuvo ideas conservadoras pero se llegó a pensar que eran liberales, puesto que la concepción de este movimiento era el de buscar estructurar la suficiente libertad individual con garantías sociales y así mismo exalta una noción del hombre realista, el ser humano es ambivalente pues el hombre así como puede hacer el bien así mismo puede hacer el mal y siempre tendrá una tendencia mas fuerte tanto al uno como al otro, lo que busca el movimiento a la democracia cristiana es tener un punto medio entre el neoliberalismo y el conservadurismo, definiendo así que lo correcto es dar una visión donde la espiritualidad y el individualismo puedan convivir conjuntamente y complementariamente.
Surge una pregunta entonces ¿al día de hoy que es el bien común para un conservador?
De esta inquietud se generan dos puntos de debate: el primero que el bien común es un Utilitarismo con quiebre moral; el segundo que surge es que el bien común no tiene que ver nada con la moral, puesto que la moral debe ir separada del estado.
Y de estos 2 puntos de debate nos surge otra inquietud ¿Qué es ser conservador?
Como primer concepto encontramos que es la aplicación de principios a una sociedad para así saber cual es el bien para el individuo, puesto que el individuo se encuentra en un libertinaje debido al tipo de sociedad que nos rodea. Como segunda medida se piensa que para saber que es un conservador tendríamos que saber cual es su naturaleza, por lo cual, diríamos que ser conservador es ser moderado en todo.
En el siglo XXI el conservatismo debe generar puntos de referencia para poder llegar al nivel de intelectualidad suficiente que se requiere y una visión correcta de lo que realmente es ser conservador.
Ahora veamos que el bien común dirime en varios ámbitos de lo cual tenemos tres aspectos claves para poder dar un punto de partida: el primer aspecto es el económico, el segundo es el futuro y como tercero tenemos la justicia en donde ésta hace referencia a tolerar otras visiones logrando hacer un examen neutro para llegar a buscar un punto de equilibrio.
Hay tres puntos clave para llegar al bien común como primero establecer principios morales que lo rigen; como segundo saber llegar a la población para darles a conocer esos valores y por ultimo punto saber los factores positivos de estos principios para el bien común.
De lo anterior observamos que se generan dos puntos de discordia, como primero vemos que un partido político debe estar para mejora la calidad de vida y el estado debe ser eficiente y por lo general la gente ve con malos ojos al partido conservador y esto sucede por el hecho que se le dice lo que esta bien o mal, pero si la iglesia católica no lo ha logrado un partido político, tampoco lo puede hacer, por tanto se desconoce distintas religiones por poner encima la iglesia católica y como contraposición observamos que el partido conservador ofrece en su primer principio que Dios es el centro de todo por tanto todas las religiones creen que su Dios sin importar en cual crean es el centro de ellos por tanto no se discriminan las demás religiones además de esto, un partido político siempre debe vender una visión de moral si no hay esta visón no habría un orden como tal.
Para dar solución al hecho de como se debe generar ese bien común, podríamos hablar de tres puntos claros: el primero la visión practica lo cual exterioriza el hecho que la gente tenga una buena calidad de vida, esto es, lo que se quiere llegar hacer, el siguiente punto parte de que hay tres aspectos del hombre y por ende la sociedad, los cuales los encontramos en el libro La Fatal Arrogancia. Los Errores Del Socialismo de Friedrich A. Hayek los cuales son el instinto, la razón y la tradición, en la tradición hay ciertos problemas que la sociedad tal vez pudo resolver de forma distinta y esto se volvió tradición, para conciliar el instinto y la razón que puede variar el error de la tradición fue no proponer para dar solución a las realidades; como tercer y ultimo punto hablamos de intelectualidad conservadora que tenga pretensiones efectivas que sirvan a la comunidad.
El ideal debe tener el mismo giro que su expresión práctica, pero para llegar a esto se debe dar por un proceso, no se pueden tener los resultados inmediatos para poder hacer esos cambios y para iniciar el proceso se debe proponer y comprometerse pero esto implica riesgos.
En la política las visiones de mundo se imponen a cada persona, cada individuo cree que su visión de mundo es el correcto; entre la diversidad de visiones, se deben respetar entre si todas las visiones distintas que da el individuo o la misma política.
2/15/2012
La Tentación del Alcalde
Opinión, Roberto Tinoco
Las acciones recientes del Alcalde Petro sirven para esgrimir algunas hipótesis en torno a su pensamiento político. En primer lugar, la negación del CONPES que trazó la construcción de la ALO en Bogotá muestra su actitud de no respetar aquello en lo que no se encuentra de acuerdo. En segundo lugar, la decisión tomada ante el Concejo de Bogotá, de manera tajante y directa, nos muestra su carácter centralizador y autónomo. Y en tercer lugar, el desarme ciudadano va de la mano con la idea de evitar el surgimiento de milicias civiles.
Digo estas cosas no por qué me encuentre en desacuerdo con sus acciones, las cuales comparto en cierta medida, e incluso es preciso decir que las mismas decisiones han sido tomadas por predecesores y no han sido vistas de esta manera. Lo digo con gran confianza porque hoy en día me encuentro pensando lo que la denominada izquierda es. Por un lado encontramos una ideología totalizadora, estatista al ciento por ciento y cuyo control de los ciudadanos lo ejerce el Gobierno en su totalidad. Sin embargo, en la actualidad encontramos una nueva ideología que deriva de la mencionada, pero que ha establecido mecanismos diferentes de acceso al poder manejando la esencia del autoritarismo. Estamos hablando del comunismo y el socialismo respectivamente.
Ahora bien, lo que hace pensar que la ideología denominada socialismo no ha variado su objetivo totalizador pero sí sus estrategias de lucha son aquellos autores como Gramsci que pregonan realizar cambios profundos en el pensamiento occidental y por demás, en la misma forma de actuar de los individuos, para que el Estado Comunista triunfe verdaderamente en estas latitudes. Y para colmo de males, el lema socialista lo comparten hoy en día Chávez y sus amigos concentradores de poder, lo que pone aún más en evidencia la hipótesis planteada.
Todo esto para mencionar que el actual alcalde de Bogotá tuvo inicios en este tipo de ideologías y aún en el planteamiento que el Alcalde no siga los consejos de Gramsci y otros, existe la posibilidad de que el alcalde tienda a la actividad estatista, arbitraria y centralizadora, máxime si se tiene en cuenta que el Concejo de Bogotá no es la entidad estatal más transparente de Colombia y que los CONPES corresponden a esferas de carácter nacional que muchas veces no se articulan con intereses locales, lo cual justificaría acciones de este tipo.
Por lo anterior, considero que la sociedad civil, militar y política debe estar muy sigilosa ante cada una de las acciones que realice el Alcalde, proyectando a futuro las consecuencias de sus decisiones, las cuales por el momento, corresponden a una persona que se siente tentada diariamente a centralizar el poder en sus manos.
Las acciones recientes del Alcalde Petro sirven para esgrimir algunas hipótesis en torno a su pensamiento político. En primer lugar, la negación del CONPES que trazó la construcción de la ALO en Bogotá muestra su actitud de no respetar aquello en lo que no se encuentra de acuerdo. En segundo lugar, la decisión tomada ante el Concejo de Bogotá, de manera tajante y directa, nos muestra su carácter centralizador y autónomo. Y en tercer lugar, el desarme ciudadano va de la mano con la idea de evitar el surgimiento de milicias civiles.
Digo estas cosas no por qué me encuentre en desacuerdo con sus acciones, las cuales comparto en cierta medida, e incluso es preciso decir que las mismas decisiones han sido tomadas por predecesores y no han sido vistas de esta manera. Lo digo con gran confianza porque hoy en día me encuentro pensando lo que la denominada izquierda es. Por un lado encontramos una ideología totalizadora, estatista al ciento por ciento y cuyo control de los ciudadanos lo ejerce el Gobierno en su totalidad. Sin embargo, en la actualidad encontramos una nueva ideología que deriva de la mencionada, pero que ha establecido mecanismos diferentes de acceso al poder manejando la esencia del autoritarismo. Estamos hablando del comunismo y el socialismo respectivamente.
Ahora bien, lo que hace pensar que la ideología denominada socialismo no ha variado su objetivo totalizador pero sí sus estrategias de lucha son aquellos autores como Gramsci que pregonan realizar cambios profundos en el pensamiento occidental y por demás, en la misma forma de actuar de los individuos, para que el Estado Comunista triunfe verdaderamente en estas latitudes. Y para colmo de males, el lema socialista lo comparten hoy en día Chávez y sus amigos concentradores de poder, lo que pone aún más en evidencia la hipótesis planteada.
Todo esto para mencionar que el actual alcalde de Bogotá tuvo inicios en este tipo de ideologías y aún en el planteamiento que el Alcalde no siga los consejos de Gramsci y otros, existe la posibilidad de que el alcalde tienda a la actividad estatista, arbitraria y centralizadora, máxime si se tiene en cuenta que el Concejo de Bogotá no es la entidad estatal más transparente de Colombia y que los CONPES corresponden a esferas de carácter nacional que muchas veces no se articulan con intereses locales, lo cual justificaría acciones de este tipo.
Por lo anterior, considero que la sociedad civil, militar y política debe estar muy sigilosa ante cada una de las acciones que realice el Alcalde, proyectando a futuro las consecuencias de sus decisiones, las cuales por el momento, corresponden a una persona que se siente tentada diariamente a centralizar el poder en sus manos.
2/08/2012
LA INTELECTUALIDAD DURA MÁS QUE UNA ELECCIÓN, LA INTELECTUALIDAD ES UNA VISIÓN DE PAIS.
Pensamiento Conservador y Doctrina, Conversaciones Con Giovanni Rocha
Giovanni Rocha, Director de la Corporación Pensamiento Siglo XXI propone analizar el conservatismo desde tres puntos de vista: Como una actitud frente a la vida, una forma de imponer una visión y una manera de hacer gobierno. En cuanto al primer ámbito es necesario comprender que esta actitud frente a la vida se liga directamente a lo religioso, de ahí el gusto por el orden, pues en muchas ocasiones el sistema de ensayo y error puede ser muy costos económica, política y socialmente. En este punto se aclara que el espíritu conservador es naturalmente antirrevolucionario, y todavía más en una sociedad que con dificultad tiene la oportunidad de poseer tantos recursos como necesita, (Recursos entendido en casi todos los aspectos del capital: Económico, social, cultural, simbólico, etc.) pues citando a Álvaro Gómez Hurtado “para hacer revolución hay que tener con que”.
De manera que el conservador cree en una forma de relacionar la sociedad con el gobierno, buscando establecer un puente ordenado entre la ciudadanía y la autoridad, motivo por el cual la actitud conservadora promueve la paz a través de claras reglas de juego. Reglas que de por si establecen una sociedad determinada, pues configuran las relaciones sociales y establecen estructuras necesarias para la convivencia armónica.
El conservador tiene un gran cariño por el estado, pero a la vez tiene desconfianza con el mismo, es por esto que cree en la propiedad privada, pues considera que puede llegar a reivindicar la dignidad del hombre. La cual se debe respetar. De manera que lo conservador asume estas características teniendo en cuenta que también cuenta con un problema que se evidencia en el momento de actuar, lo cual en ocasiones genera contradicción.
Cree en la noción de eternidad y esta actitud que suele ser de una visión muy grande entra en crisis en tres momentos o por tres razones: En primer lugar por los cambios en la física que establecen los cambios de teorías, como la concepción lineal newtoniana y de largo plazo. En segundo lugar la crisis se da porque el concepto del hombre cambia. Deja de ser una criatura en el contexto de la creación y se convierte en el centro, al magnificarse el hombre con las teorías materialistas adquiere una actitud diferente. Una actitud de confianza en sí mismo que lo lleva a avasallar lo que lo rodea. Estas visiones hacen que el hombre quiera entrar en contradicción con lo universalmente aceptado, pues una visión conservadora percibe la sociedad antes que lo individual. De manera que el hombre cae en un materialismo que define su existencia misma en la propiedad, en lo que tiene, puede hacer o puede ganar. Esta concepción del hombre hace que el hombre se ensimisme, de manera que pierde la noción de trascendencia. Al perder la noción de trascendencia se alteran los sistemas de valores y se genera una deconstrucción de ideas. Esto genera visiones del mundo particulares que con gran dificultad se articulen armónicamente con las de los demás, de manera que lo que se pierde en primer lugar es la comunicación al interior de la sociedad. En tercer lugar la crisis del conservatismo se produce por la agudización del capitalismo. El mercado, posibilita nuevas opciones para la sociedad, que contradicen los valores tradicionales. Ejemplo de esto es la familia que genera, pues que se crea una escala de valores distinta. Al agudizar el capitalismo los valores suelen –agrietarse-, de manera que las concepciones universalistas comienzan a menguar frente a la capacidad de los individuos de acceder a ciertos derechos o libertades amparados en su capacidad económica.
Estas crisis han generado grandes dificultades en la construcción y reproducción del pensamiento conservador, han amenazado su existencia en numerosas ocasiones. Sin embargo, por medio de la economía y la totalización del estado, se genera un renacer del pensamiento conservador. Pues en materia económica, debido la crisis del estado de bienestar, y lo costoso que este resulta, el conservatismo vuelve a tomar ímpetu, especialmente en estados unidos y en Europa, basado en la desconfianza en el estado. De esta manera vemos que las políticas públicas Conservadoras tienen que asumir grandes desafíos a la hora de generar aceptación por la sociedad, pues por lo general las visiones universalistas se toman como obsoletas o impositivas. A pesar de esto, vemos que el futuro del pensamiento conservador es prometedor motivo por el cual debemos asumir la defensa de los postulados conservadores frente a la agudización del capitalismo.
En segundo lugar, vemos que el conservatismo como forma de imponer una visión, se relaciona directamente con la noción del Bien común, como bien se puede ver desde los textos fundadores del pensamiento conservador. El bien común está asociado a la naturaleza conservadora y se expresa en deberes y derechos. Esta noción de la bien común mengua dando relevancia al aspecto individual debido al capitalismo, pues hace que los derechos lleguen hasta donde lo permita el capital. Es entonces deducible que la dinámica mundial privilegia los derechos sobre los deberes. De manera que si bien el hedonismo propio de capitalismo toma fuerza, es deber moral de los conservadores aplicar y fortalecer los principios y valores dentro del sistema económico del capitalismo.
El padre del capitalismo moderno es el protestantismo y sus valores de trabajo, ahorro y la noción del esfuerzo. Noción que se pierde, puesto que debido a las cuestionablemente -buenas- condiciones de vida que se dan dentro del capitalismo gracias al endeudamiento generacional, se genera una sociedad de confort que actúa en detrimento de los valores del esfuerzo y el trabajo duro. Esto, puesto que el capital acumulado de las generaciones pasadas, hoy permiten vivir sin necesidad de trabajar, asunto que se evidencia en Colombia con medios de subsistencia alternativos al trabajo tradicional como la prostitución o el narcotráfico, pues la valoración del esfuerzo duro cambia, y el núcleo del concepto económico del esfuerzo hoy actúa de una manera distinta. Genera una sociedad acostumbrada al subsidio y no al trabajo, se descuidan valores y deberes puesto que el estado comienza a ocuparse en su afán por promover derechos individuales antes que deberes colectivos, asumiendo así funciones de los ciudadanos.
En tercer lugar y respecto a la forma de hacer gobierno, parece ser que los conservadores no estamos comprendiendo las reivindicaciones que nos proponen los debates contemporáneos traídos a colación por la izquierda y centro izquierda, pues estos se dedicaron a promulgar los derechos, pero no solo los derechos básicos sino también los conocidos como derechos de frontera. Adoptaron los ideales de Gramsci en la medida en que su método busca transformar las sociedades occidentales; esto se evidencia en la destrucción del cristianismo, busca sustituirlo por cualquier cosa diferente al cristianismo, esto con el fin de generar una pérdida de la perspectiva de los valores morales y reducir la carga moral de reivindicaciones sociales como las luchas LGBT, los movimientos antiaborto y Movimientos activistas pedófilos, entre otros.
Basándonos en los planteamientos previamente expuestos se plantea una pregunta clara del orden práctico que vincula a la academia y al ejercicio político: ¿Cómo debemos abordar el Conservatismo en Colombia?
Lo conservador en Colombia sigue siendo identificado con lo tradicional, el orden y la autoridad. Si bien no se puede renunciar a eso, es necesario generar estrategias para determinar de qué manera se va a vender este discurso al mundo. Hace falta aclarar que si estos esfuerzos o esfuerzos similares no han contado con suficiente visibilidad, en muchos casos no es debido a una crisis ideológica sino más bien debido a una Crisis de Liderazgo que logre transmitir las ideas más allá de las urnas. Esto no solo ocurre en el orden nacional sino también departamental, Distrital y local. Vemos además que se crea una propaganda negra que asegura que todo lo negativo retrogrado o impositivo es Conservador y con dificultad desvirtuamos dichas aseveraciones y no por falta de voluntad o de argumentos sino porque carecemos de una plataforma que nos permita comunicar nuestros esfuerzos programáticos. Aunque por supuesto nunca esta demás reforzar la doctrina y la ideología, en cuanto a las cuales existen algunos vacios en la medida en que se articula la teoría con los ejes programáticos. Es necesario replantear que tipo de soluciones se le ofrecen a la sociedad en una sociedad que se está pauperizando, no solo en materia económica, sino también en el ámbito de lo cultural. Es urgente hacer una estructura programática, teniendo en cuenta que se pueda estar redefiniendo con el tiempo o re direccionando sin que pierda el sentido, que tenga un sustento técnico y científico. Este interés en la cientificidad de la manera de gobernar radica en que necesario que nuestros políticos se guíen menos en la intuición, pues hace falta un ejercicio metodológico que conlleve a una estrategia organizada y que presente una fuerte carga ideológica. De manera que para resumir entendemos que el problema básico del Conservatismo en Colombia es un problema de liderazgo acompañado de una mala interpretación de la ideología conservadora. El conservatismo, debe además ser reinterpretado para restituir su función social, pues en este terreno ha tenido una derrota ideológica e intelectual que se expresa en la historia y en el abanderamiento de las políticas sociales por parte de la izquierda.
Se necesitan mayores aspectos propositivos, y replantear que es ser colombiano y conservador hoy en día. Un Ideología política tan concreta como la conservadora lo que debe vender es una visión de futuro, esto es lo que se le vende en sana lógica al electorado. Estas nociones de cambio deben asumirse de tal manera que nos permitan tener propuestas dinámicas que sepan evolucionar y entender que estamos llegando a una realidad que tiene tantas visiones del mundo como seres humanos.
De manera que se debe procurar principalmente dos cosas: promover la intelectualidad conservadora que permita una estructuración sistemática y alejar al conservatismo de la intuición, pues esto es acercarlo a la lógica.
Relatoría realizada por Juan Sandoval León,
Subdirector Ejecutivo, Corporación
10/10/2011
Merecemos conocer la verdad señor presidente
Mucho se habla sobre la gestión de nuestro actual mandatario. Un gran número de políticos simpatizan con su administración, pero ¿cómo estar en desacuerdo con un gobierno que a través de burocracia mantiene contentos a muchos?
Es cierto que este gobierno ha logrado crear una mesa nacional de la cual hacen parte varios movimientos políticos. Pero esta “unidad” es en realidad ficticia. Diversos líderes de éstos partidos negocian su apoyo al gobierno a cambio de puestos, cuotas burocráticas y otra cantidad de beneficios personales. Es riesgoso para un país tener un líder carente de determinación e ideología, ya que nuestro actual presidente dice pertenecer a todas las corrientes de pensamiento político, contradictorias en el caso de conservadora, liberal y la izquierda venezolana. Éste presidente, también ha contentado incluso a países vecinos que colaboran con la guerrilla. Esta carencia de decisión es una falta de respeto hacia el país, ya que este personaje llegó al gobierno predicando una continuidad a las políticas del ex presidente Uribe, pero a decir verdad, su administración carece de la determinación y firmeza que caracteriza a nuestro ex presidente.
Durante la campaña presidencial Santos decía, enérgicamente, “Las fuerzas armadas serán implacables en la lucha contra los terroristas”. Pero el balance en materia de seguridad, nos deja un sinsabor debido al retroceso que ha habido. En algunos departamentos como el Cauca, la situación de seguridad es crítica. Parece que Juan Manuel Santos olvidó como el anterior gobierno abordó este tema, esto es grave si se tiene en cuenta que él fue ministro de defensa durante una campaña de seguridad que dejó un saldo favorable para el anterior gobierno. Parece que quien se encargó del ministerio no fue Santos, ya que de lo contrario su gobierno le hubiera dado continuidad a los buenos resultados que se venían presentando.
Con gran vehemencia, Santos anuncia que la meta de nuevas viviendas está pronto a cumplirse, pero no menciona que muchas de estas viviendas son fruto de acciones para combatir el anterior invierno, por lo cual no son nuevas viviendas, ya que el país recién salió de su peor crisis invernal de los últimos tiempos. También se habla de logros en economía, pero la realidad es que los pobres resultados de la Bolsa de Valores nos dicen otra cosa.
El país merece un verdadero balance sobre el gobierno del presidente Santos, ya que por medio de burocracia se ha promovido una aceptación ficticia de éste gobierno. Las cosas no van tan bien como las pinta el presidente. Esta administración exagera los pobres triunfos, pero esconde los grandes problemas por los que atraviesa el país.
Andrés Londoño Botero
Twitter: @andreslondonob
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
Es cierto que este gobierno ha logrado crear una mesa nacional de la cual hacen parte varios movimientos políticos. Pero esta “unidad” es en realidad ficticia. Diversos líderes de éstos partidos negocian su apoyo al gobierno a cambio de puestos, cuotas burocráticas y otra cantidad de beneficios personales. Es riesgoso para un país tener un líder carente de determinación e ideología, ya que nuestro actual presidente dice pertenecer a todas las corrientes de pensamiento político, contradictorias en el caso de conservadora, liberal y la izquierda venezolana. Éste presidente, también ha contentado incluso a países vecinos que colaboran con la guerrilla. Esta carencia de decisión es una falta de respeto hacia el país, ya que este personaje llegó al gobierno predicando una continuidad a las políticas del ex presidente Uribe, pero a decir verdad, su administración carece de la determinación y firmeza que caracteriza a nuestro ex presidente.
Durante la campaña presidencial Santos decía, enérgicamente, “Las fuerzas armadas serán implacables en la lucha contra los terroristas”. Pero el balance en materia de seguridad, nos deja un sinsabor debido al retroceso que ha habido. En algunos departamentos como el Cauca, la situación de seguridad es crítica. Parece que Juan Manuel Santos olvidó como el anterior gobierno abordó este tema, esto es grave si se tiene en cuenta que él fue ministro de defensa durante una campaña de seguridad que dejó un saldo favorable para el anterior gobierno. Parece que quien se encargó del ministerio no fue Santos, ya que de lo contrario su gobierno le hubiera dado continuidad a los buenos resultados que se venían presentando.
Con gran vehemencia, Santos anuncia que la meta de nuevas viviendas está pronto a cumplirse, pero no menciona que muchas de estas viviendas son fruto de acciones para combatir el anterior invierno, por lo cual no son nuevas viviendas, ya que el país recién salió de su peor crisis invernal de los últimos tiempos. También se habla de logros en economía, pero la realidad es que los pobres resultados de la Bolsa de Valores nos dicen otra cosa.
El país merece un verdadero balance sobre el gobierno del presidente Santos, ya que por medio de burocracia se ha promovido una aceptación ficticia de éste gobierno. Las cosas no van tan bien como las pinta el presidente. Esta administración exagera los pobres triunfos, pero esconde los grandes problemas por los que atraviesa el país.
Andrés Londoño Botero
Twitter: @andreslondonob
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
9/14/2011
¿Qué nos está pasando a los conservadores?
Con preocupación se observa la trayectoria de un partido político que representa en su pensamiento a la mayoría de colombianos, sin embargo, las decisiones y acciones de los últimos años lo han ubicado como minoría electoral.
Es precisamente el de la doctrina conservadora y su puesta en práctica, lo que ha generado la apatía por parte de la juventud hacia esta colectividad. Si se retoma el estudio de esta ideología, y sus miembros comenzaran a acatarla es sus actos, los jóvenes y demás personas se sumarian masivamente a esta organización.
En el último congreso distrital, se le otorgo el aval a Dionisio Araujo para ser candidato a la alcaldía de Bogotá. Se argumenta que fue electo unánimemente, pero esta afirmación no es del todo cierta. Muchos asistentes a este evento salieron disgustados por esta determinación. En este congreso no se tuvo en cuenta la posibilidad de hacer alianza con Peñalosa ni la posibilidad de otorgarle el aval a William Vinasco.
La renovación y depuración de los partidos es necesaria. El partido Conservador debe hacer hincapié en fortalecer su base ideológica para lograr volver a obtener el protagonismo que se ha perdido a través de los años, esta depuración servirá para poder volver a abanderarse de grandes proyectos que beneficien al país, como el tranvía de Bogotá y la creación del barrio Decepaz en Cali.
A través de la renovación de este partido, se podrán sumar más miembros que representen las ideas conservadoras. Dentro la doctrina conservadora se encuentran el actuar de forma digna, si sus militantes acataran este comportamiento conservador, no habría escándalos de corrupción dentro de esta institución.
Retomando los dogmas conservadores, sus miembros de deberían preocupar por ser verdaderos líderes con propuestas que beneficien donde el bien común prime sobre el individual.
Los conservadores hubieron de haber olvidado el estudio del pensamiento Conservador para fortalecer la institución. Esto ha alejado a este partido del debate nacional, es fundamental que sus miembros conozcan las ideas que representa, de esta manera el partido podrá aportar al debate académico con ideas sólidas y beneficiosas para la nación. En la actual este movimiento se encuentra carente de una elite académica, la cual es necesaria para formar líderes con valores e ideales claros.
Andrés Londoño/Opinión
twitter @andreslondonob
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
Es precisamente el de la doctrina conservadora y su puesta en práctica, lo que ha generado la apatía por parte de la juventud hacia esta colectividad. Si se retoma el estudio de esta ideología, y sus miembros comenzaran a acatarla es sus actos, los jóvenes y demás personas se sumarian masivamente a esta organización.
En el último congreso distrital, se le otorgo el aval a Dionisio Araujo para ser candidato a la alcaldía de Bogotá. Se argumenta que fue electo unánimemente, pero esta afirmación no es del todo cierta. Muchos asistentes a este evento salieron disgustados por esta determinación. En este congreso no se tuvo en cuenta la posibilidad de hacer alianza con Peñalosa ni la posibilidad de otorgarle el aval a William Vinasco.
La renovación y depuración de los partidos es necesaria. El partido Conservador debe hacer hincapié en fortalecer su base ideológica para lograr volver a obtener el protagonismo que se ha perdido a través de los años, esta depuración servirá para poder volver a abanderarse de grandes proyectos que beneficien al país, como el tranvía de Bogotá y la creación del barrio Decepaz en Cali.
A través de la renovación de este partido, se podrán sumar más miembros que representen las ideas conservadoras. Dentro la doctrina conservadora se encuentran el actuar de forma digna, si sus militantes acataran este comportamiento conservador, no habría escándalos de corrupción dentro de esta institución.
Retomando los dogmas conservadores, sus miembros de deberían preocupar por ser verdaderos líderes con propuestas que beneficien donde el bien común prime sobre el individual.
Los conservadores hubieron de haber olvidado el estudio del pensamiento Conservador para fortalecer la institución. Esto ha alejado a este partido del debate nacional, es fundamental que sus miembros conozcan las ideas que representa, de esta manera el partido podrá aportar al debate académico con ideas sólidas y beneficiosas para la nación. En la actual este movimiento se encuentra carente de una elite académica, la cual es necesaria para formar líderes con valores e ideales claros.
Andrés Londoño/Opinión
twitter @andreslondonob
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
7/16/2011
El toreo: arte y cultura
El anuncio de una corrida de toros en la ciudad de Santa Marta, ha despertado polémicas entre detractores y defensores de esta expresión artística y cultural. Se tilda a esta manifestación artística de violenta y sádica, pero ¿acaso no lo son otras actividades cotidianas de nuestra nación?
Si la lucha anti taurina estuviese fundamentada en la eliminación de practicas violentas contra los amínales, estas deberían trascender la prohibición de las corridas. Ya que la culinaria -una manifestación cultural y artística- en muchas ocasiones pone un pie en el terreno del maltrato animal. Por ejemplo: cuando los crustáceos son sumergidos vivos en agua hirviendo para que su carne adquiera un mejor sabor, fruto de su miedo y sufrimiento; o ni hablar la forma en la que mueren los pescados por asfixia; también los chivos que son colgados boca abajo para que se desangren por la nariz y mueran.
Si las prácticas culinarias descritas en el párrafo anterior, son consideradas como culturales, ¿por qué la tauromaquia no? Ya que estas dos manifestaciones son eventos artísticos que funcionan como elemento de cohesión social.
Para apreciar el arte en este evento, basta con ver las obras de Picasso, Goya y Botero, en las que se inmortaliza la elegancia, la sutileza y valentía del torero, la bravura y belleza del toro; o ni hablar de las prosas de Lorca, José Bergamín, y Rubén Darío que describen el riesgo que corren los toreros, a demás narran como, el capote y el toro se conectan, a través de la habilidad del matador, para brindarle al espectador un verdadero espectáculo artístico. Como dijo Vargas Llosa en su artículo torear y otras maldades “para quien goza con una extraordinaria faena, los toros representan una forma de alimento espiritual y emotivo tan intenso y enriquecedor como un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo”.
Las luchas de los detractores taurinos suelen ser egoístas, ya que estas no consideran a los miles de trabajadores – de ingresos bajos y medios- para los cuales las corridas representan una invaluable oportunidad de ver aumentado sus ingresos. Tampoco se toman en cuenta las obras benéficas, frutos de las donaciones que generan las corridas, a favor de hospitales y personas desamparadas.
Otro aspecto a analizar es el civismo y la cultura de los espectadores que asisten a las plazas de toros. Las personas que se deleitan con una corrida, asisten a estos escenarios –en los que rara vez se ven peleas a contrario de otros escenarios como los estadios de fútbol- y disfrutan de las faenas guardando silencio en los momentos en lo que se debe hacerlo. No se escuchan insultos como en otros deportes, tampoco se ven los excesos que se dan en algunos eventos musicales.
El hecho de no disfrutar de una corrida no tiene que ser sinónimo de privar, a quienes si lo hacen, el disfrute de estas. Ya que como evento cultural, es promotor de cohesión social y proporciona espacios de esparcimiento, disfrute y una importante oportunidad de trabajo para algunos.
Andrés Londoño/Opinión
Twitter: @andreslondonob
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
Si la lucha anti taurina estuviese fundamentada en la eliminación de practicas violentas contra los amínales, estas deberían trascender la prohibición de las corridas. Ya que la culinaria -una manifestación cultural y artística- en muchas ocasiones pone un pie en el terreno del maltrato animal. Por ejemplo: cuando los crustáceos son sumergidos vivos en agua hirviendo para que su carne adquiera un mejor sabor, fruto de su miedo y sufrimiento; o ni hablar la forma en la que mueren los pescados por asfixia; también los chivos que son colgados boca abajo para que se desangren por la nariz y mueran.
Si las prácticas culinarias descritas en el párrafo anterior, son consideradas como culturales, ¿por qué la tauromaquia no? Ya que estas dos manifestaciones son eventos artísticos que funcionan como elemento de cohesión social.
Para apreciar el arte en este evento, basta con ver las obras de Picasso, Goya y Botero, en las que se inmortaliza la elegancia, la sutileza y valentía del torero, la bravura y belleza del toro; o ni hablar de las prosas de Lorca, José Bergamín, y Rubén Darío que describen el riesgo que corren los toreros, a demás narran como, el capote y el toro se conectan, a través de la habilidad del matador, para brindarle al espectador un verdadero espectáculo artístico. Como dijo Vargas Llosa en su artículo torear y otras maldades “para quien goza con una extraordinaria faena, los toros representan una forma de alimento espiritual y emotivo tan intenso y enriquecedor como un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo”.
Las luchas de los detractores taurinos suelen ser egoístas, ya que estas no consideran a los miles de trabajadores – de ingresos bajos y medios- para los cuales las corridas representan una invaluable oportunidad de ver aumentado sus ingresos. Tampoco se toman en cuenta las obras benéficas, frutos de las donaciones que generan las corridas, a favor de hospitales y personas desamparadas.
Otro aspecto a analizar es el civismo y la cultura de los espectadores que asisten a las plazas de toros. Las personas que se deleitan con una corrida, asisten a estos escenarios –en los que rara vez se ven peleas a contrario de otros escenarios como los estadios de fútbol- y disfrutan de las faenas guardando silencio en los momentos en lo que se debe hacerlo. No se escuchan insultos como en otros deportes, tampoco se ven los excesos que se dan en algunos eventos musicales.
El hecho de no disfrutar de una corrida no tiene que ser sinónimo de privar, a quienes si lo hacen, el disfrute de estas. Ya que como evento cultural, es promotor de cohesión social y proporciona espacios de esparcimiento, disfrute y una importante oportunidad de trabajo para algunos.
Andrés Londoño/Opinión
Twitter: @andreslondonob
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
7/12/2011
La libertad de voto y la libertad de mercado
Ha surgido en algunos espacios académicos la idea de la “tercera vía”, que nos otra cosa que la propuesta económica de Keynes en torno al libre mercado y la intervención estatal. Para Keynes, la fuerza del mercado debe ser libre y el Estado sólo debe intervenir en aquellas oportunidades donde aquél es injusto, es decir, cuando existen fallas de mercado. En este sentido, la propuesta es la siguiente: el mercado hasta donde sea posible y el Estado hasta donde sea necesario. Sin embargo, esta propuesta no sólo tiene efectos sobre el desarrollo económico de un país, también tiene fuertes implicaciones sobre los modelos políticos y los comportamientos de los ciudadanos.
En Colombia se dice que el Estado es el mayor empleador del país, por lo que en las elecciones populares no sólo están en juego las ideas políticas, también entran en la confrontación miles de empleos que representan el sustento de miles de familias. Este hecho da muestra que en Colombia la política es cuestión de supervivencia para muchos, y que en numerosos lugares del país, la salud, la educación, la construcción, y todo aquello que contenga dineros públicos se convierten en botín político que las personas del común, no sólo los políticos, deben asegurarse para mantener la economía del hogar.
Es así entonces como las ideas pasan a un segundo plano en los discursos y lo importante es votar por aquél que comparta el tesoro, lo que se traduce en que el ideal democrático del bien común pierde toda vigencia y el ciudadano termina vendiendo su voto al mejor postor. Así las cosas, el Estado colombiano y su sistema político enfrentan grandes problemas. Por un lado, aquellas personas que son elegidas para cargos populares son elegidas por su capacidad de negociación y no por sus ideas, lo que conlleva a un vacío en la gestión de las instituciones del Estado. Por otro lado, el riesgo de corrupción es mayor en la medida en que el erario público debe ser destinado a cumplir los pactos hechos en campaña a los votantes con miras a las siguientes elecciones.
Aún cuando estos dos problemas no tengan como única causa que el Estado sea el mayor empleador, la disminución de esta condición fomentaría en gran medida la independencia de los votantes, y con ello el aumento del voto de opinión. Se espera entonces que los ciudadanos no dependan de los políticos y con esto puedan votar libremente y a conciencia. Además, la política podrá detenerse en debates y tarimas, donde la demagogia, la social-bacanería y las mentiras, con ayuda de los medios de comunicación neutrales, se escatimarán al máximo.
De esta manera la libertad, la libertad de asociación y de mercado, nos presenta una nueva cara, la de la libertad del voto. No podemos olvidar que la democracia está sustentada en la opinión de los ciudadanos y la confluencia de varios intereses. En un país como Colombia con tanta diversidad social y cultural es necesario que los votantes puedan votar a conciencia, para que sean sus intereses los que finalmente se vean reflejados en las acciones del Estado y no los de aquellos que negocian con los dineros públicos.
Roberto Tinoco/Opinión
twitter: @RobertoATinoco
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
En Colombia se dice que el Estado es el mayor empleador del país, por lo que en las elecciones populares no sólo están en juego las ideas políticas, también entran en la confrontación miles de empleos que representan el sustento de miles de familias. Este hecho da muestra que en Colombia la política es cuestión de supervivencia para muchos, y que en numerosos lugares del país, la salud, la educación, la construcción, y todo aquello que contenga dineros públicos se convierten en botín político que las personas del común, no sólo los políticos, deben asegurarse para mantener la economía del hogar.
Es así entonces como las ideas pasan a un segundo plano en los discursos y lo importante es votar por aquél que comparta el tesoro, lo que se traduce en que el ideal democrático del bien común pierde toda vigencia y el ciudadano termina vendiendo su voto al mejor postor. Así las cosas, el Estado colombiano y su sistema político enfrentan grandes problemas. Por un lado, aquellas personas que son elegidas para cargos populares son elegidas por su capacidad de negociación y no por sus ideas, lo que conlleva a un vacío en la gestión de las instituciones del Estado. Por otro lado, el riesgo de corrupción es mayor en la medida en que el erario público debe ser destinado a cumplir los pactos hechos en campaña a los votantes con miras a las siguientes elecciones.
Aún cuando estos dos problemas no tengan como única causa que el Estado sea el mayor empleador, la disminución de esta condición fomentaría en gran medida la independencia de los votantes, y con ello el aumento del voto de opinión. Se espera entonces que los ciudadanos no dependan de los políticos y con esto puedan votar libremente y a conciencia. Además, la política podrá detenerse en debates y tarimas, donde la demagogia, la social-bacanería y las mentiras, con ayuda de los medios de comunicación neutrales, se escatimarán al máximo.
De esta manera la libertad, la libertad de asociación y de mercado, nos presenta una nueva cara, la de la libertad del voto. No podemos olvidar que la democracia está sustentada en la opinión de los ciudadanos y la confluencia de varios intereses. En un país como Colombia con tanta diversidad social y cultural es necesario que los votantes puedan votar a conciencia, para que sean sus intereses los que finalmente se vean reflejados en las acciones del Estado y no los de aquellos que negocian con los dineros públicos.
Roberto Tinoco/Opinión
twitter: @RobertoATinoco
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
7/05/2011
Una princesa caprichosa
Una princesa de refinadísimos gustos y exigencias fue concebida en Colombia hacia el año 91. Instruida en etiqueta, no tuvo escrúpulos para permitir que individuos de diversas tendencias entraran en su palacio. Sin embargo, sin saberlo, esta muestra de cortesía y educación permitió que quienes buscaban sólo su bienestar individual y el triunfo de las pasiones sobre la razón entraran a hacer parte de su formación. Es de pronto por esto que esta dama tiene más llamados de atención y más reformas a su personalidad que años.
Con gran cordialidad y etiqueta, fueron recibidas por ella las intenciones de señores que se paseaban por los jardines de su palacio. Este es el caso de Pablo Escobar, quien buscando despertar patriotismo en esta dama, logró que entre sus actuares se prohibiera el envió de sus ciudadanos a pagar sus penas en otros reinos.
Por su afán de ser concisa y específica, olvidó que el tener ideas y reglamentos generales iban más con su posición. Es por esto que ilustres caballeros han hecho modificaciones en ella, basándose en maneras de actuar provenientes de sus más arraigados sentimientos libertinos franceses, pues ésta dama tuvo tiempo de rebeldía en su juventud.
Por tratar de escucharlos a todos, olvidó que los tributos de su reino no eran infinitos. Trató de cumplir sus más osados caprichos consumistas para tratar de ser la princesa más popular a leguas de distancia. Entre los caprichos mencionados se encontraba el hacer la mayor cantidad de castillos para así poder tener una mayor cantidad de empleos para ofrecer.
Esta princesa quería hacer de su reino uno de los más grandes que jamás se hubieran visto. Como una joven aventurera y utópica, quiso implantar políticas populistas de incalculables costos, que desafortunadamente ni los reyes más ricos del mundo podrían costear.
Libertina como era ella, promulgó principios incomprensibles. Se puede suponer que sus padres la reprendían continuamente, ya que ella le inculcó a su pueblo la libertad para desarrollar su personalidad como éste quisiera. Lo anterior quería decir que cada quien estaba en su derecho de actuar en contra de los principios inculcados por sus progenitores, ya que su sufrimiento estaba amparado por el pensamiento de esta joven princesa.
Quizás fue también por lo anterior que ella le dio libertad a un grupo de malhechores -quienes disfrutaban el negociar con polvos blancos- para que formaran partidos políticos y de esta manera pudieran acceder a cargos donde podrían manejar recursos y poderes tanto locales y regionales dentro de dicho reino.
Y es que esta princesa confiaba tanto en sus súbditos, que decidió otórgale a sus provincias más autonomía en su actuar. A falta de un mayor control, algunos súbditos que se mezclaban con los hombres descritos en párrafos anteriores, usaban la confianza que se les otorgaba para acceder al poder y ejercer la ley a su parecer.
Gracias a la gentileza y comprensión de esta princesa, no se le ha corrido del poder. Sin embargo, a pesar de sus caprichos y la facilidad con que la gente puede realizar querellas por todo y por nada, cobrándole dinero al estado; la libertad de actuar otorgada a malintencionados. Es por esto que seguiremos padeciendo de la deficiencia que nos implanta, destinando cada vez más recursos a cubrir falencias causadas por su propia creación, en vez de destinarlos a sectores que les producirían más bienestar a los ciudadanos.
Andrés Londoño Botero/Opinión
twitter: @andreslondonob
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
Con gran cordialidad y etiqueta, fueron recibidas por ella las intenciones de señores que se paseaban por los jardines de su palacio. Este es el caso de Pablo Escobar, quien buscando despertar patriotismo en esta dama, logró que entre sus actuares se prohibiera el envió de sus ciudadanos a pagar sus penas en otros reinos.
Por su afán de ser concisa y específica, olvidó que el tener ideas y reglamentos generales iban más con su posición. Es por esto que ilustres caballeros han hecho modificaciones en ella, basándose en maneras de actuar provenientes de sus más arraigados sentimientos libertinos franceses, pues ésta dama tuvo tiempo de rebeldía en su juventud.
Por tratar de escucharlos a todos, olvidó que los tributos de su reino no eran infinitos. Trató de cumplir sus más osados caprichos consumistas para tratar de ser la princesa más popular a leguas de distancia. Entre los caprichos mencionados se encontraba el hacer la mayor cantidad de castillos para así poder tener una mayor cantidad de empleos para ofrecer.
Esta princesa quería hacer de su reino uno de los más grandes que jamás se hubieran visto. Como una joven aventurera y utópica, quiso implantar políticas populistas de incalculables costos, que desafortunadamente ni los reyes más ricos del mundo podrían costear.
Libertina como era ella, promulgó principios incomprensibles. Se puede suponer que sus padres la reprendían continuamente, ya que ella le inculcó a su pueblo la libertad para desarrollar su personalidad como éste quisiera. Lo anterior quería decir que cada quien estaba en su derecho de actuar en contra de los principios inculcados por sus progenitores, ya que su sufrimiento estaba amparado por el pensamiento de esta joven princesa.
Quizás fue también por lo anterior que ella le dio libertad a un grupo de malhechores -quienes disfrutaban el negociar con polvos blancos- para que formaran partidos políticos y de esta manera pudieran acceder a cargos donde podrían manejar recursos y poderes tanto locales y regionales dentro de dicho reino.
Y es que esta princesa confiaba tanto en sus súbditos, que decidió otórgale a sus provincias más autonomía en su actuar. A falta de un mayor control, algunos súbditos que se mezclaban con los hombres descritos en párrafos anteriores, usaban la confianza que se les otorgaba para acceder al poder y ejercer la ley a su parecer.
Gracias a la gentileza y comprensión de esta princesa, no se le ha corrido del poder. Sin embargo, a pesar de sus caprichos y la facilidad con que la gente puede realizar querellas por todo y por nada, cobrándole dinero al estado; la libertad de actuar otorgada a malintencionados. Es por esto que seguiremos padeciendo de la deficiencia que nos implanta, destinando cada vez más recursos a cubrir falencias causadas por su propia creación, en vez de destinarlos a sectores que les producirían más bienestar a los ciudadanos.
Andrés Londoño Botero/Opinión
twitter: @andreslondonob
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
3/22/2011
Ley de víctimas, un salto hacia el vacío
Hoy en día hace su curso en el Congreso de la República una de las leyes más importantes y ambiciosas de los últimos años en Colombia, la ley de víctimas. Su propósito principal es reparar tanto económica como moralmente a las más de 4’000.000 de víctimas reconocidas en el país sin importar cual sea su victimario y reconociendo una retroactividad que de momento llega hasta el primero de enero de 1991, texto aprobado en la Cámara, pero que parece va a ampliarse en el Senado hasta el primero de enero de 1986.
Son muchos los reparos que admite la ley y que se le están haciendo desde la opinión pública y desde la academia. No obstante, en esta oportunidad solo me referiré a uno de ellos, la sostenibilidad fiscal.
No cabe duda que las intenciones de la ley son maravillosas, darle un reconocimiento especial a las víctimas reparándoles sus daños económicamente cuantificables, devolviéndoles la tierra perdida, dándoles ayuda psicológica y otorgándoles especiales honores y reconocimientos por su sufrimiento, puede ser sin duda una forma de frenar el constante rencor y terminar un interminable y lamentable círculo vicioso de violencia. Sin embargo vale preguntarse, ¿Cuánto vale eso? ¿De dónde va Colombia a sacar esa plata?
Aunque esas preguntas parecerían el punto de partida de cualquier discusión seria, no han sido tenidas en cuenta en el trasegar de la ley en el Congreso para el asombro y desconsuelo de quienes vemos su discusión desde la barrera. Tuve la oportunidad de increpar sobre ese punto al Senador liberal Juan Fernando Cristo en un foro en la Universidad de los Andes y recibí de su parte los mismos calificativos que recibimos todos los que nos preguntamos por la sostenibilidad fiscal de la ley, el senador me trató de “terrorista fiscal”.
Parece que su opinión, y así lo manifestó en una entrevista con Clara Elvira Ospina, es que cualquier costo es pequeño si se compara con los beneficios de la ley, en mi parecer una opinión irresponsable y facilista de quien es el coordinador de ponentes de la que será probablemente la ley más importante y más costosa de Colombia en mucho tiempo.
Antes de continuar con cualquier debate los colombianos debemos exigir a los ponentes que nos muestren los límites de la ley, ¿cuántas víctimas pueden acreditarse como tal?, ¿cuál es el monto que debe asumir el Estado por cada víctima acreditada?, ¿cuánto vale crear un organismo autónomo para este propósito (propuesta que hace trámite en el senado)?, ¿cómo se pueden calcular las víctimas que va causar el conflicto durante la vigencia futura de la ley que hasta el momento es de diez años a partir de su promulgación? . Una vez hechas aquellas explicaciones, hoy inexistentes, debemos exigir al Ministro de Hacienda que nos diga cuánto vale eso y de dónde va a sacar la plata, ¿de más impuestos? ¿De otros rubros como seguridad, salud y educación? ¿De un enorme endeudamiento de la patria? ¿De recortar otros programas como familias en acción?
Nadie desconoce la importancia de dicha ley y de sus fundamentos pero no podemos pretender que el Estado asuma, ilimitadamente, toda la responsabilidad por la situación de las víctimas sin que medien algunos límites tanto económicos como judiciales (el derecho del Estado a probar su inocencia). De aceptar sin reparos esta ley estaríamos mandando un erróneo y peligroso mensaje a las víctimas de otros flagelos igualmente graves como la pobreza, el desempleo o la desigualdad entre otros.
Juan Felipe Vallejo/Opinión
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Son muchos los reparos que admite la ley y que se le están haciendo desde la opinión pública y desde la academia. No obstante, en esta oportunidad solo me referiré a uno de ellos, la sostenibilidad fiscal.
No cabe duda que las intenciones de la ley son maravillosas, darle un reconocimiento especial a las víctimas reparándoles sus daños económicamente cuantificables, devolviéndoles la tierra perdida, dándoles ayuda psicológica y otorgándoles especiales honores y reconocimientos por su sufrimiento, puede ser sin duda una forma de frenar el constante rencor y terminar un interminable y lamentable círculo vicioso de violencia. Sin embargo vale preguntarse, ¿Cuánto vale eso? ¿De dónde va Colombia a sacar esa plata?
Aunque esas preguntas parecerían el punto de partida de cualquier discusión seria, no han sido tenidas en cuenta en el trasegar de la ley en el Congreso para el asombro y desconsuelo de quienes vemos su discusión desde la barrera. Tuve la oportunidad de increpar sobre ese punto al Senador liberal Juan Fernando Cristo en un foro en la Universidad de los Andes y recibí de su parte los mismos calificativos que recibimos todos los que nos preguntamos por la sostenibilidad fiscal de la ley, el senador me trató de “terrorista fiscal”.
Parece que su opinión, y así lo manifestó en una entrevista con Clara Elvira Ospina, es que cualquier costo es pequeño si se compara con los beneficios de la ley, en mi parecer una opinión irresponsable y facilista de quien es el coordinador de ponentes de la que será probablemente la ley más importante y más costosa de Colombia en mucho tiempo.
Antes de continuar con cualquier debate los colombianos debemos exigir a los ponentes que nos muestren los límites de la ley, ¿cuántas víctimas pueden acreditarse como tal?, ¿cuál es el monto que debe asumir el Estado por cada víctima acreditada?, ¿cuánto vale crear un organismo autónomo para este propósito (propuesta que hace trámite en el senado)?, ¿cómo se pueden calcular las víctimas que va causar el conflicto durante la vigencia futura de la ley que hasta el momento es de diez años a partir de su promulgación? . Una vez hechas aquellas explicaciones, hoy inexistentes, debemos exigir al Ministro de Hacienda que nos diga cuánto vale eso y de dónde va a sacar la plata, ¿de más impuestos? ¿De otros rubros como seguridad, salud y educación? ¿De un enorme endeudamiento de la patria? ¿De recortar otros programas como familias en acción?
Nadie desconoce la importancia de dicha ley y de sus fundamentos pero no podemos pretender que el Estado asuma, ilimitadamente, toda la responsabilidad por la situación de las víctimas sin que medien algunos límites tanto económicos como judiciales (el derecho del Estado a probar su inocencia). De aceptar sin reparos esta ley estaríamos mandando un erróneo y peligroso mensaje a las víctimas de otros flagelos igualmente graves como la pobreza, el desempleo o la desigualdad entre otros.
Juan Felipe Vallejo/Opinión
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3/16/2011
Los jóvenes somos más
Todavía recuerdo los cuentos de abuelos, tíos y grandes amigos de mi familia que me ilustraban, recordaban y contaban los momentos épicos de la política Colombiana. Aquellos momentos llenos de alegrías, tristezas y angustias que cubrían y llenaban las plazas principales de nuestro país, de simpatizantes fervorosos pretendientes de un mejor futuro.
Cada vez que recuerdo cada una de esas historias me da melancolía pero a la vez anhelo de recuperar lo perdido, de recobrar el pasado, de transformar sobre lo olvidado, de retomar esa política de banderas, de amores, de tradición.
En los últimos meses me he preguntado como aportar para que aquella época legendaria vuelva al presente y la introspectiva me llevó a realizar este pequeño y humilde escrito.
Aquella reflexión mágicamente trazó una frase en mi conciencia, “los jóvenes somos más”. Por ello es importante que cada una de las instituciones políticas, organizaciones juveniles, nacionales e internacionales, tradicionales y modernas proyecten metas que beneficien significativamente a los jóvenes líderes.
Sin embargo, pensar en retomar una política olvidada puede llegar a ser un pensamiento utópico, pero la experiencia me ha demostrado que lo irrealizable está en la mente y que lo real se efectúa con esfuerzo, trabajo y amor por una causa.
Son los jóvenes quienes tienen que alzar la voz, son ellos los que deben luchar por el cambio, son ellos quienes con su esmero y dedicación hacen de las regiones, los departamentos, las ciudades, los municipios, los corregimientos, las veredas y los caseríos un mejor lugar para vivir.
El deber está en nosotros, las acciones en nuestra mente, el futuro en nuestras manos. Debemos ser el nuevo comienzo, y hacer una política con mística y principios, Los jóvenes tenemos la obligación de devolver a las calles esa política que se encuentra internada en los escritorios.
Los partidos políticos colombianos deben informar, enseñar y guiar a las Nuevas Generaciones, deben instruir y formar el camino de los jóvenes a través de la sabia experiencia de sus “Lideres políticos”. Esa nueva alianza, experimentados lideres políticos y nuevas generaciones, se verá reflejada en el futuro, favoreciendo y coadyuvando al crecimiento de nuestro país.
Esa nueva política está en camino de formación y se puede percibir en las calles, en los barrios, en las ciudades. Por todo aquello veo con esperanza el futuro de nuestro pueblo, el futuro de las nuevas generaciones, el futuro de Colombia. ¡Porque los jóvenes somos más!
José Domingo Gracia/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
Cada vez que recuerdo cada una de esas historias me da melancolía pero a la vez anhelo de recuperar lo perdido, de recobrar el pasado, de transformar sobre lo olvidado, de retomar esa política de banderas, de amores, de tradición.
En los últimos meses me he preguntado como aportar para que aquella época legendaria vuelva al presente y la introspectiva me llevó a realizar este pequeño y humilde escrito.
Aquella reflexión mágicamente trazó una frase en mi conciencia, “los jóvenes somos más”. Por ello es importante que cada una de las instituciones políticas, organizaciones juveniles, nacionales e internacionales, tradicionales y modernas proyecten metas que beneficien significativamente a los jóvenes líderes.
Sin embargo, pensar en retomar una política olvidada puede llegar a ser un pensamiento utópico, pero la experiencia me ha demostrado que lo irrealizable está en la mente y que lo real se efectúa con esfuerzo, trabajo y amor por una causa.
Son los jóvenes quienes tienen que alzar la voz, son ellos los que deben luchar por el cambio, son ellos quienes con su esmero y dedicación hacen de las regiones, los departamentos, las ciudades, los municipios, los corregimientos, las veredas y los caseríos un mejor lugar para vivir.
El deber está en nosotros, las acciones en nuestra mente, el futuro en nuestras manos. Debemos ser el nuevo comienzo, y hacer una política con mística y principios, Los jóvenes tenemos la obligación de devolver a las calles esa política que se encuentra internada en los escritorios.
Los partidos políticos colombianos deben informar, enseñar y guiar a las Nuevas Generaciones, deben instruir y formar el camino de los jóvenes a través de la sabia experiencia de sus “Lideres políticos”. Esa nueva alianza, experimentados lideres políticos y nuevas generaciones, se verá reflejada en el futuro, favoreciendo y coadyuvando al crecimiento de nuestro país.
Esa nueva política está en camino de formación y se puede percibir en las calles, en los barrios, en las ciudades. Por todo aquello veo con esperanza el futuro de nuestro pueblo, el futuro de las nuevas generaciones, el futuro de Colombia. ¡Porque los jóvenes somos más!
José Domingo Gracia/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
La importancia de la familia en el desarrollo cultural
“Una analogía entre la tradición genética y la tradición cultural”
La cultura, su modificación, transmisión y preservación ha sido uno de los debates más importantes que se ha abarcado en el estudio de las dinámicas sociales. Pues desde los más profundos estudios sociológicos hasta las teorías de Darwin han pretendido determinar de qué factores depende el comportamiento de los individuos y como este comportamiento se aprende y replica de una generación a otra. Basándome en esta búsqueda estableceré una analogía entre la manera en que se transmite la genética y la manera en que se transmite la cultura. Esta relación analógica también se puede aplicar entre los eventuales cambios que se evidencian en las dinámicas sociales de una determinada población a través del tiempo y la teoría darwinistas de la selección natural. Teoría que pretende explicar la manera en que la genética de los individuos cambia y se adapta a diferentes condiciones medio ambientales. Esta analogía nos permite comprender de qué manera las sociedades humanas transfieren su cultura de una generación a otra, con unas ligeras variaciones cuyos efectos se evidencian en el éxito o el fracaso del individuo, que de ser exitoso propiciara una tendencia social a ser imitado por los demás individuos de dicha sociedad, generando un desarrollo social que se produce preservando en todo momento una tradición cultural que garantice el orden y correcto funcionamiento de dicha sociedad.
La cultura se debe entender como una variación del comportamiento, adquirida y mantenida a partir del aprendizaje social, tornándola como algo convencional en la naturaleza, que no depende de determinaciones voluntarias de los individuos, y que muy difícilmente puede llegar a modificarse debido a un consenso social. Este comportamiento se transfiere de una generación a la siguiente a través del marco institucional de la familia, pues las conductas del padre son aprendidos por el hijo debido a una natural practica de mimesis característica en la infancia. Es decir el infante reproduce las actuaciones que observa en sus padres. Es así como características de la conducta trascienden de una generación a otra de un modo vertical creando lo que se podría determinar como una “tradición cultural familiar”.
La relación analógica existente entre la tradición cultural familiar y la tradición genética radica en la similitud de la transmisión de valores culturales de una generación a la siguiente y la teoría darwinista de la selección natural que explica como valores genéticos son transferidos o no a través de la descendencia. Pues la genética, (al igual que la cultura) es un conjunto de patrones que se heredan, y se transmiten de padres a hijos con unas pequeñas variaciones que pueden resultar favorables o desfavorables para el individuo y por ende para la especie. De esta manera podríamos relacionar analógicamente la cadena del ADN y la variabilidad genética con la tradición cultural y la variabilidad de comportamientos, es decir, con esos cambios esporádicos que ocurren y que son imitados por las siguientes generaciones. Pues por ejemplo si en determinada sociedad existe un individuo que por una variación en su comportamiento es especialmente hábil para desenvolverse en su ámbito social, otros individuos de la siguiente generación trataran de imitarlo, incluso aunque no tengan la facilidad para desarrollar dicha habilidad. Este es el aprendizaje social. Cuando este aprendizaje se torna común se genera un desarrollo social. De esta manera los patrones que resultan útiles se conservan y se transmiten a la siguiente generación y los que no quedan en el pasado y en la memoria o en la historia, garantizando un proceso evolutivo que se establece como un patrón de comportamiento que entrara entonces a formar parte de la tradición cultural que se heredara a las nuevas generaciones.
De esta manera se concluye que cada individuo representa una tradición que se ha forjado durante generaciones y que si bien pueda que esta tradición cambie, evolucione o se modifique de acuerdo a un contexto determinado, muy difícilmente lo haga de manera significativa, pues en muy pocas ocasiones los individuos tratan de cambiar algo de su propia cultura por una razón de conciencia y lo logran. De manera que es clara la necesidad de conservar y defender la familia y más específicamente de defender la tradición familiar para garantizar el correcto funcionamiento de la sociedad y el proceso de desarrollo cultural que se da a partir de la memoria, la familia y la tradición.
Juan Sandoval León/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
La cultura, su modificación, transmisión y preservación ha sido uno de los debates más importantes que se ha abarcado en el estudio de las dinámicas sociales. Pues desde los más profundos estudios sociológicos hasta las teorías de Darwin han pretendido determinar de qué factores depende el comportamiento de los individuos y como este comportamiento se aprende y replica de una generación a otra. Basándome en esta búsqueda estableceré una analogía entre la manera en que se transmite la genética y la manera en que se transmite la cultura. Esta relación analógica también se puede aplicar entre los eventuales cambios que se evidencian en las dinámicas sociales de una determinada población a través del tiempo y la teoría darwinistas de la selección natural. Teoría que pretende explicar la manera en que la genética de los individuos cambia y se adapta a diferentes condiciones medio ambientales. Esta analogía nos permite comprender de qué manera las sociedades humanas transfieren su cultura de una generación a otra, con unas ligeras variaciones cuyos efectos se evidencian en el éxito o el fracaso del individuo, que de ser exitoso propiciara una tendencia social a ser imitado por los demás individuos de dicha sociedad, generando un desarrollo social que se produce preservando en todo momento una tradición cultural que garantice el orden y correcto funcionamiento de dicha sociedad.
La cultura se debe entender como una variación del comportamiento, adquirida y mantenida a partir del aprendizaje social, tornándola como algo convencional en la naturaleza, que no depende de determinaciones voluntarias de los individuos, y que muy difícilmente puede llegar a modificarse debido a un consenso social. Este comportamiento se transfiere de una generación a la siguiente a través del marco institucional de la familia, pues las conductas del padre son aprendidos por el hijo debido a una natural practica de mimesis característica en la infancia. Es decir el infante reproduce las actuaciones que observa en sus padres. Es así como características de la conducta trascienden de una generación a otra de un modo vertical creando lo que se podría determinar como una “tradición cultural familiar”.
La relación analógica existente entre la tradición cultural familiar y la tradición genética radica en la similitud de la transmisión de valores culturales de una generación a la siguiente y la teoría darwinista de la selección natural que explica como valores genéticos son transferidos o no a través de la descendencia. Pues la genética, (al igual que la cultura) es un conjunto de patrones que se heredan, y se transmiten de padres a hijos con unas pequeñas variaciones que pueden resultar favorables o desfavorables para el individuo y por ende para la especie. De esta manera podríamos relacionar analógicamente la cadena del ADN y la variabilidad genética con la tradición cultural y la variabilidad de comportamientos, es decir, con esos cambios esporádicos que ocurren y que son imitados por las siguientes generaciones. Pues por ejemplo si en determinada sociedad existe un individuo que por una variación en su comportamiento es especialmente hábil para desenvolverse en su ámbito social, otros individuos de la siguiente generación trataran de imitarlo, incluso aunque no tengan la facilidad para desarrollar dicha habilidad. Este es el aprendizaje social. Cuando este aprendizaje se torna común se genera un desarrollo social. De esta manera los patrones que resultan útiles se conservan y se transmiten a la siguiente generación y los que no quedan en el pasado y en la memoria o en la historia, garantizando un proceso evolutivo que se establece como un patrón de comportamiento que entrara entonces a formar parte de la tradición cultural que se heredara a las nuevas generaciones.
De esta manera se concluye que cada individuo representa una tradición que se ha forjado durante generaciones y que si bien pueda que esta tradición cambie, evolucione o se modifique de acuerdo a un contexto determinado, muy difícilmente lo haga de manera significativa, pues en muy pocas ocasiones los individuos tratan de cambiar algo de su propia cultura por una razón de conciencia y lo logran. De manera que es clara la necesidad de conservar y defender la familia y más específicamente de defender la tradición familiar para garantizar el correcto funcionamiento de la sociedad y el proceso de desarrollo cultural que se da a partir de la memoria, la familia y la tradición.
Juan Sandoval León/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
Tiempos Agitados
Actualmente el mundo esta viviendo tiempos agitados, donde en las naciones se está levantando una revolución agresiva porque ya no aguantan más la opresión de los países donde en pleno siglo XXI se sigue “gobernando” con la filosofía de el “SOCIALISMO”. Países del oriente medio, África del Norte y algunos de Centroamérica; puntualmente desde hace 20 días las naciones dictadoras como Túnez (Ben Ali) y Egipto (Mubarak) han derrocado su mandatario principal por la falsas promesas, perpentuándose en el poder sus líderes y atraso social para la población casual que sus condiciones de vida no son la más óptimas.
El tercer dictador en este momento el sanguinario, vanidoso y el actual legendario de la generación Gadafi, Muamar este mal gobernante que se posesionó tras el legado de su familia y con la ayuda de sus hijos en el poder, esta en la cuerda floja teniendo la especulación de sus más cercanos colaboradores y periodistas de ese país que tiene los días contados, desde el 15 de febrero que manifestó a sus enemigos que no lo podrán bajar del poder, el pueblo Libio se cansó y sin pensarlo dos veces se inició una guerra civil contra su mandato, esto se esta surtiendo efecto con los sangrientos enfretamientos entre los mercenarios africanos contratados por Gadafi, y los francotiradores camuflados en las sangrientas manifestaciones,contra la gran masa de el pueblo opositor Libio, el total de los militares y ex-militares, ministros de su gabinete y otros grupos de esa nación que ya no comparten su pensamiento. Teniendo más de dos mil personas asesinadas en registro por organizaciones de derechos humanos.
Tras 41 años en una vida individualista para su familia e intereses familiares enriquesiendose con el petróleo, dejando su población sin bienestar. El mundo y líderes mundiales nos preguntamos hasta donde es capaz de llegar con su terquedad, fríos asesinatos para recuperar algunas ciudades que supuestamente le eran fieles, inclusive sus propios hermanos lo han rechazado y que se fuera del país, ya que el tiene un grupo y es mandatario de un grupo grande o mejor llamada tribu con màs de un millon de personas, ya que Libia cuenta aproximadamente con 6 millones y medio de habitantes.Organizaciones como la AYA y la OTAN ya se pronunciaron drasticamente contra el y su familia negandoles derechos personales,viajes internacionales,el comercio de armas con otros paises y cualquier negocio con inversionistas extranjeros.
Es realmente inaceptable cualquier acción cruel de este personaje o cualquier cualquier líder socialista actual, nada raro me sorprendería que esta por suceder en nuestra vecina naciòn venezolana en proximas semanas ya que Hugo Chavez es còdigo de Gadafi y le ha mostrado su respaldo total a este sujeto que lo dijo publicamente a medios internacionales sin importar los efectos sociales que estos puedan generar, desestabilizando el orden en ese paìs y los venezolanos esten pensando en aprovechar esta ola creciente revolucionaria,pero a que costo ? derramando y sacrificando cuantas vidas?; que esta dando “decapitaciones del poder” ultimamente contra los mandatarios socialistas,es algo que mi olfato me lo dice…Ojala la humanidad entienda y vea que lo que Dios quiere es que estos sucesos mundiales nos hagan reflexionar sobre como vivir con nuestros hermanos y se da dialogando con respeto para conciliar en todo para el bien comun.
Wilson Velásquez/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
El tercer dictador en este momento el sanguinario, vanidoso y el actual legendario de la generación Gadafi, Muamar este mal gobernante que se posesionó tras el legado de su familia y con la ayuda de sus hijos en el poder, esta en la cuerda floja teniendo la especulación de sus más cercanos colaboradores y periodistas de ese país que tiene los días contados, desde el 15 de febrero que manifestó a sus enemigos que no lo podrán bajar del poder, el pueblo Libio se cansó y sin pensarlo dos veces se inició una guerra civil contra su mandato, esto se esta surtiendo efecto con los sangrientos enfretamientos entre los mercenarios africanos contratados por Gadafi, y los francotiradores camuflados en las sangrientas manifestaciones,contra la gran masa de el pueblo opositor Libio, el total de los militares y ex-militares, ministros de su gabinete y otros grupos de esa nación que ya no comparten su pensamiento. Teniendo más de dos mil personas asesinadas en registro por organizaciones de derechos humanos.
Tras 41 años en una vida individualista para su familia e intereses familiares enriquesiendose con el petróleo, dejando su población sin bienestar. El mundo y líderes mundiales nos preguntamos hasta donde es capaz de llegar con su terquedad, fríos asesinatos para recuperar algunas ciudades que supuestamente le eran fieles, inclusive sus propios hermanos lo han rechazado y que se fuera del país, ya que el tiene un grupo y es mandatario de un grupo grande o mejor llamada tribu con màs de un millon de personas, ya que Libia cuenta aproximadamente con 6 millones y medio de habitantes.Organizaciones como la AYA y la OTAN ya se pronunciaron drasticamente contra el y su familia negandoles derechos personales,viajes internacionales,el comercio de armas con otros paises y cualquier negocio con inversionistas extranjeros.
Es realmente inaceptable cualquier acción cruel de este personaje o cualquier cualquier líder socialista actual, nada raro me sorprendería que esta por suceder en nuestra vecina naciòn venezolana en proximas semanas ya que Hugo Chavez es còdigo de Gadafi y le ha mostrado su respaldo total a este sujeto que lo dijo publicamente a medios internacionales sin importar los efectos sociales que estos puedan generar, desestabilizando el orden en ese paìs y los venezolanos esten pensando en aprovechar esta ola creciente revolucionaria,pero a que costo ? derramando y sacrificando cuantas vidas?; que esta dando “decapitaciones del poder” ultimamente contra los mandatarios socialistas,es algo que mi olfato me lo dice…Ojala la humanidad entienda y vea que lo que Dios quiere es que estos sucesos mundiales nos hagan reflexionar sobre como vivir con nuestros hermanos y se da dialogando con respeto para conciliar en todo para el bien comun.
Wilson Velásquez/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos. La opinión de los escritores es personal y libre.
2/22/2011
Primer respondiente
Ha comenzado un nuevo año, y con ello comienzan nuevas metas y retos para todos. En especial, una de las metas que debe trazar el Gobierno Nacional en el presente año es la Seguridad Nacional. El punto en cuestión de este artículo no es opinar en torno a las características, pros y contras de los métodos de Uribe y Santos con respecto a la guerra, aunque haya que hacerlo en algún momento. El punto de interés de este artículo gira en torno a un problema que se está presentado dentro de las tropas de nuestro Ejército y que la opinión pública no ha querido discutir, a excepción de unos pocos medios radiales. Hoy en día las tropas se encuentran en caída libre moral, no quieren combatir, se sienten desmotivados por lo que ellos mismos han denominado la guerra jurídica.
Guerra jurídica o no, lo cierto es que hoy en día existe un acuerdo entre el Ministerio de Defensa y la Fiscalía General de la Nación denominado “primer respondiente”. Dicho acuerdo fue suscrito por el ex Ministro de Defensa Camilo Ospina y el entonces Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán. Este acuerdo consiste básicamente en que la Fiscalía tiene plenos poderes para iniciar una investigación cuando se dé de baja a un terrorista. En efecto, la lógica del fiscal encargado para cada caso será la de buscar un asesinato, no la de una baja. O en términos más precisos, el fiscal buscará principalmente encajar la conducta del militar dentro de los presupuestos del Código Penal, mientras que lo lógico sería ajustar la conducta dentro de la normatividad militar y de los derechos humanos, y subsidiariamente en la norma penal.
Esta transgresión a la investigación no sólo ha acabado el fuero militar en nuestro país, sino que también ha sido el causante de la desmotivación de nuestros soldados, en el sentido que inmediatamente el fiscal, sea neutral o no, inicia la investigación, el patrimonio del militar investigado corre el riesgo de ser gastado en el proceso, ya que el Estado no ha planeado un mecanismo de defensa para el militar. Es decir, es el propio soldado quien debe correr con los gastos que se derivan de una investigación y posterior juicio a manos de la justicia ordinaria. Esto conlleva en la práctica, sin duda alguna, a que el militar venda su carro, su casa o cualquier bien de su propiedad o de su familia.
La solución está entonces en crear un mecanismo institucional por medio del cual a las tropas les sean garantizados los costos del litigio (por casos dentro de su servicio), con lo cual se evita el calvario personal de un soldado de defenderse con el patrimonio construido con su servicio a la patria. Y adicional a esto, garantizar que la justicia ordinaria cuenta con el conocimiento necesario para diferenciar una baja de un asesinato, esto es, que exista un cuerpo especial dentro de la Fiscalía que lleve los casos de los militares y no lo sea cualquier fiscal ordinario.
Es necesario que el Gobierno de Santos revise cautelosamente las imperfecciones que dejó el ex presidente Uribe en materia de Seguridad Democrática, o de lo contrario la victoria contra el terrorismo y las ahora llamadas bandas criminales se extenderá un buen rato. Los casos producidos por la política de “primer respondiente” son la punta del iceberg que tiene a nuestro Ejército sin deseo de gloria. Existen casos como la imposición a dedo de comandantes, la destitución sin justa causa de oficiales, sueldos bajos e intervenciones mal intencionadas de ONGs, otros causantes de la inconformidad de las Fuerzas Militares. Esperemos que el ruido de sables lo inicien los civiles, es decir, el Congreso y el Presidente de la República y que no sean los propios militares los que tengan que salir a la calle a pedir que sean tomados en cuenta como héroes.
Roberto Tinoco/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
Guerra jurídica o no, lo cierto es que hoy en día existe un acuerdo entre el Ministerio de Defensa y la Fiscalía General de la Nación denominado “primer respondiente”. Dicho acuerdo fue suscrito por el ex Ministro de Defensa Camilo Ospina y el entonces Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán. Este acuerdo consiste básicamente en que la Fiscalía tiene plenos poderes para iniciar una investigación cuando se dé de baja a un terrorista. En efecto, la lógica del fiscal encargado para cada caso será la de buscar un asesinato, no la de una baja. O en términos más precisos, el fiscal buscará principalmente encajar la conducta del militar dentro de los presupuestos del Código Penal, mientras que lo lógico sería ajustar la conducta dentro de la normatividad militar y de los derechos humanos, y subsidiariamente en la norma penal.
Esta transgresión a la investigación no sólo ha acabado el fuero militar en nuestro país, sino que también ha sido el causante de la desmotivación de nuestros soldados, en el sentido que inmediatamente el fiscal, sea neutral o no, inicia la investigación, el patrimonio del militar investigado corre el riesgo de ser gastado en el proceso, ya que el Estado no ha planeado un mecanismo de defensa para el militar. Es decir, es el propio soldado quien debe correr con los gastos que se derivan de una investigación y posterior juicio a manos de la justicia ordinaria. Esto conlleva en la práctica, sin duda alguna, a que el militar venda su carro, su casa o cualquier bien de su propiedad o de su familia.
La solución está entonces en crear un mecanismo institucional por medio del cual a las tropas les sean garantizados los costos del litigio (por casos dentro de su servicio), con lo cual se evita el calvario personal de un soldado de defenderse con el patrimonio construido con su servicio a la patria. Y adicional a esto, garantizar que la justicia ordinaria cuenta con el conocimiento necesario para diferenciar una baja de un asesinato, esto es, que exista un cuerpo especial dentro de la Fiscalía que lleve los casos de los militares y no lo sea cualquier fiscal ordinario.
Es necesario que el Gobierno de Santos revise cautelosamente las imperfecciones que dejó el ex presidente Uribe en materia de Seguridad Democrática, o de lo contrario la victoria contra el terrorismo y las ahora llamadas bandas criminales se extenderá un buen rato. Los casos producidos por la política de “primer respondiente” son la punta del iceberg que tiene a nuestro Ejército sin deseo de gloria. Existen casos como la imposición a dedo de comandantes, la destitución sin justa causa de oficiales, sueldos bajos e intervenciones mal intencionadas de ONGs, otros causantes de la inconformidad de las Fuerzas Militares. Esperemos que el ruido de sables lo inicien los civiles, es decir, el Congreso y el Presidente de la República y que no sean los propios militares los que tengan que salir a la calle a pedir que sean tomados en cuenta como héroes.
Roberto Tinoco/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
¿Dónde están las chuzadas?
Con una fuerza descomunal han tratado los medios de comunicación el lamentable tema de las chuzadas ilegales del D.A.S. Sin duda han demostrado, una vez más, que su poder investigativo y de denuncia es muy grande. Un sinnúmero de valiosas columnas han encontrado uno a uno los damnificados por esta reprochable práctica, del tema se habla en las noticias, en los periódicos, en la radio, en twitter…etc. Ha sido tan frenético el cubrimiento noticioso que hoy toda Colombia sabe del tema e incluso se han generado algunos consensos a partir del discurso repetitivo de los medios de comunicación. Hoy nadie se atreve a dudar que dichas chuzadas existieron ni que le son atribuibles al gobierno del Presidente Uribe.
Curioso resulta sin embargo que aquellos medios voraces y ávidos de noticias no hayan profundizado en los contenidos de las supuestas chuzadas, no nos hayan dado a conocer ni siquiera una línea de las grabaciones o al menos no hayan pedido con vehemencia que nos revelaran su contenido. Curioso resulta también que la mayoría de los afectados salgan a los medios de comunicación a mostrar su indignación por lo que consideran una flagrante violación a su derecho a la intimidad pero no salgan a decir que sus vidas son transparentes y que todo lo que hayan grabado lo puede conocer la opinión pública.
Si miramos el tema con un poco de detenimiento podremos darnos cuenta que no hay nadie más beneficiado con las chuzadas que los mismos ofendidos, siempre y cuando ellos no tengan nada que esconder. En un país en donde generar un alto grado de credibilidad es tan difícil, a uno de los chuzados le basta con publicar esos minuciosos seguimientos para demostrar su honorabilidad y ganar de un plumazo el beneplácito del pueblo.
Seguro que a los colombianos, salvo a sweet y otros medios de su estilo, no nos interesa saber las intimidades amorosas o familiares de los chuzados, seguro que esos temas podrían quedar a salvo con un simple acuerdo de confidencialidad. A los colombianos nos interesa saber si de verdad existió un complot de la Corte Suprema en contra del gobierno del Presidente Uribe, a los colombianos nos interesa saber si existe alguna relación entre algunos columnistas y la Corte, a los colombianos nos interesa saber si es verdad que Daniel Coronell y Félix de Bedout tienen o tuvieron relación con testaferros del narcotráfico. Los colombianos queremos saber si aquellos personajes vitales para el funcionamiento del Estado son personas de bien.
Sin duda se generan algunos interrogantes teniendo en cuenta la forma tan “reservada” en que se ha manejado este tema tan doloroso para el país, ¿por qué no han publicado el contenido de las chuzadas? ¿Será que a alguien no le conviene? ¿Qué hay detrás de aquellos personajes? Aprovecho ésta columna para invitar públicamente a los supuestos afectados por las chuzadas del D.A.S. para que exijan también públicamente que se revele el contenido de las grabaciones y nos demuestren su honorabilidad ante este legítimo manto de duda que genera el ocultismo.
Juan Felipe Vallejo/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
Curioso resulta sin embargo que aquellos medios voraces y ávidos de noticias no hayan profundizado en los contenidos de las supuestas chuzadas, no nos hayan dado a conocer ni siquiera una línea de las grabaciones o al menos no hayan pedido con vehemencia que nos revelaran su contenido. Curioso resulta también que la mayoría de los afectados salgan a los medios de comunicación a mostrar su indignación por lo que consideran una flagrante violación a su derecho a la intimidad pero no salgan a decir que sus vidas son transparentes y que todo lo que hayan grabado lo puede conocer la opinión pública.
Si miramos el tema con un poco de detenimiento podremos darnos cuenta que no hay nadie más beneficiado con las chuzadas que los mismos ofendidos, siempre y cuando ellos no tengan nada que esconder. En un país en donde generar un alto grado de credibilidad es tan difícil, a uno de los chuzados le basta con publicar esos minuciosos seguimientos para demostrar su honorabilidad y ganar de un plumazo el beneplácito del pueblo.
Seguro que a los colombianos, salvo a sweet y otros medios de su estilo, no nos interesa saber las intimidades amorosas o familiares de los chuzados, seguro que esos temas podrían quedar a salvo con un simple acuerdo de confidencialidad. A los colombianos nos interesa saber si de verdad existió un complot de la Corte Suprema en contra del gobierno del Presidente Uribe, a los colombianos nos interesa saber si existe alguna relación entre algunos columnistas y la Corte, a los colombianos nos interesa saber si es verdad que Daniel Coronell y Félix de Bedout tienen o tuvieron relación con testaferros del narcotráfico. Los colombianos queremos saber si aquellos personajes vitales para el funcionamiento del Estado son personas de bien.
Sin duda se generan algunos interrogantes teniendo en cuenta la forma tan “reservada” en que se ha manejado este tema tan doloroso para el país, ¿por qué no han publicado el contenido de las chuzadas? ¿Será que a alguien no le conviene? ¿Qué hay detrás de aquellos personajes? Aprovecho ésta columna para invitar públicamente a los supuestos afectados por las chuzadas del D.A.S. para que exijan también públicamente que se revele el contenido de las grabaciones y nos demuestren su honorabilidad ante este legítimo manto de duda que genera el ocultismo.
Juan Felipe Vallejo/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
10/25/2010
La Opinión Pública Y Ciudadanía
El término moderno de opinión pública implica el reconocimiento previo de un derecho fundamental que sustenta su existencia; La libertad de expresión. Derecho que solamente se reconoce en el momento en que la esfera pública y la privada ya no se encuentran sobre un mismo plano donde era imposible identificarlas por separado. Hablamos entonces de un antes y un después en la formación del concepto de opinión pública, donde el punto o escenario de inflexión es “el nuevo orden político basado en el poder limitado y dividido, la garantía de derechos y libertades del individuo y la publicidad de la acción política”. (Muñoz: 1992:23).
La opinión pública en este nuevo escenario deja de ser aquella tertulia privada matutina de las viejas élites burguesas que se reunían en cafés de Francia e Inglaterra para debatir acerca de temas políticos. La opinión o la percepción que tiene el pueblo acerca de una situación o de un gobernante debe ser ahora tenida en cuenta porque la apertura de espacios o caminos de participación política le da la posibilidad al ciudadano de ejercer un control casi directo sobre la vida política de las naciones. De allí la siguiente afirmación “ni el más autoritario de los gobernantes se ha permitido gobernar de espaldas a la población”. (Muñoz:1992:23).
Pero, ¿quien realmente ejerce o manifiesta su opinión públicamente?, ¿quien realmente tiene el derecho de hacerlo?, la respuesta la encontramos en el proceso de formación del concepto de ciudadanía, que no se aleja del proceso de transformación de opinión pública descrito anteriormente. Ese punto de inflexión, ese nuevo escenario de reconocimiento de libertades y derechos al pueblo, del poder limitado, sienta las bases para no hablar ya de ciudadanos de primero de segundo o de tercer grado, donde los derechos y libertades se adquirían de forma diferenciada o jerarquizada, sino de un solo ciudadano que goza de plenitud de derechos civiles y políticos.
Es en este punto donde se encuentran los dos conceptos el de ciudadanía y opinión pública. La ciudadanía debe entenderse como el nivel superior al simple vinculo jurídico político que supone la nacionalidad. La ciudadanía implica el reconocimiento y el pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos, por lo tanto la opinión pública no es más que el resultado de un proceso de concienciación del ciudadano que logra entender que un papel activo en los asuntos políticos a través de herramientas como la opinión pública y las organizaciones sociales, consolida la Democracia y legitima el poder político.
Ahora Bien, ese proceso de concienciación, de entender el papel definitivo que tiene el ciudadano en una democracia no es una tarea fácil de lograr, ya que influyen elementos como la identidad nacional, el grado de pertenencia, o el simple interés del pueblo hacia los asuntos políticos. En Colombia por ejemplo vivimos un proceso de independencia tardío, donde no fue sino hasta la revolución de los comuneros, que incidiría en el grito de independencia en 1810, que empieza a gestarse un verdadero sentimiento de libertad hacia la corona española. El sentido de identidad nacional en Colombia no empieza a formarse sino hasta 1819, y es un proceso que incluso hoy no termina de construirse.
Lo anterior para argumentar que si bien la gesta independentista en Colombia se dio gracias a un gran movimiento revolucionario que puede ser considerado como la manifestación pública del descontento del pueblo con la corona española, “En vez de lazos comunes, cumplida la independencia, nuestro territorio estaba ocupado por un millón y medio de gentes mas no de la misma estirpe y cultura, sino contradictoria y diversa, no hermana y uniformada, antes desigual y confusa” (Carbo:2007:217).
Ese proceso de concienciación entonces de adoptar un compromiso mayor por parte de los ciudadanos en la actividad política, por lo menos en Colombia responde a un sentimiento previo de identidad nacional. No hay que ver entonces el concepto de opinión pública desde una perspectiva unidimensional, porque si la opinión pública se forma a partir de la opinión libre de los ciudadanos, hay que conocer que la concepción de ciudadanía va de la mano con la formación de un concepto de identidad nacional, de allí la importancia de estudiar el origen y las raíces de la conformación del concepto en Colombia.
Camilo Andrés Montoya Pardo/Académico
BIBLIOGRAFÍA
- MUÑOZ A, Alejandro; “Opinión Pública y Comunicación Política”, Madrid:Eudema, 1992.
- POSADA CARBO, Eduardo; “La Nación Soñada”, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2007.
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
La opinión pública en este nuevo escenario deja de ser aquella tertulia privada matutina de las viejas élites burguesas que se reunían en cafés de Francia e Inglaterra para debatir acerca de temas políticos. La opinión o la percepción que tiene el pueblo acerca de una situación o de un gobernante debe ser ahora tenida en cuenta porque la apertura de espacios o caminos de participación política le da la posibilidad al ciudadano de ejercer un control casi directo sobre la vida política de las naciones. De allí la siguiente afirmación “ni el más autoritario de los gobernantes se ha permitido gobernar de espaldas a la población”. (Muñoz:1992:23).
Pero, ¿quien realmente ejerce o manifiesta su opinión públicamente?, ¿quien realmente tiene el derecho de hacerlo?, la respuesta la encontramos en el proceso de formación del concepto de ciudadanía, que no se aleja del proceso de transformación de opinión pública descrito anteriormente. Ese punto de inflexión, ese nuevo escenario de reconocimiento de libertades y derechos al pueblo, del poder limitado, sienta las bases para no hablar ya de ciudadanos de primero de segundo o de tercer grado, donde los derechos y libertades se adquirían de forma diferenciada o jerarquizada, sino de un solo ciudadano que goza de plenitud de derechos civiles y políticos.
Es en este punto donde se encuentran los dos conceptos el de ciudadanía y opinión pública. La ciudadanía debe entenderse como el nivel superior al simple vinculo jurídico político que supone la nacionalidad. La ciudadanía implica el reconocimiento y el pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos, por lo tanto la opinión pública no es más que el resultado de un proceso de concienciación del ciudadano que logra entender que un papel activo en los asuntos políticos a través de herramientas como la opinión pública y las organizaciones sociales, consolida la Democracia y legitima el poder político.
Ahora Bien, ese proceso de concienciación, de entender el papel definitivo que tiene el ciudadano en una democracia no es una tarea fácil de lograr, ya que influyen elementos como la identidad nacional, el grado de pertenencia, o el simple interés del pueblo hacia los asuntos políticos. En Colombia por ejemplo vivimos un proceso de independencia tardío, donde no fue sino hasta la revolución de los comuneros, que incidiría en el grito de independencia en 1810, que empieza a gestarse un verdadero sentimiento de libertad hacia la corona española. El sentido de identidad nacional en Colombia no empieza a formarse sino hasta 1819, y es un proceso que incluso hoy no termina de construirse.
Lo anterior para argumentar que si bien la gesta independentista en Colombia se dio gracias a un gran movimiento revolucionario que puede ser considerado como la manifestación pública del descontento del pueblo con la corona española, “En vez de lazos comunes, cumplida la independencia, nuestro territorio estaba ocupado por un millón y medio de gentes mas no de la misma estirpe y cultura, sino contradictoria y diversa, no hermana y uniformada, antes desigual y confusa” (Carbo:2007:217).
Ese proceso de concienciación entonces de adoptar un compromiso mayor por parte de los ciudadanos en la actividad política, por lo menos en Colombia responde a un sentimiento previo de identidad nacional. No hay que ver entonces el concepto de opinión pública desde una perspectiva unidimensional, porque si la opinión pública se forma a partir de la opinión libre de los ciudadanos, hay que conocer que la concepción de ciudadanía va de la mano con la formación de un concepto de identidad nacional, de allí la importancia de estudiar el origen y las raíces de la conformación del concepto en Colombia.
Camilo Andrés Montoya Pardo/Académico
BIBLIOGRAFÍA
- MUÑOZ A, Alejandro; “Opinión Pública y Comunicación Política”, Madrid:Eudema, 1992.
- POSADA CARBO, Eduardo; “La Nación Soñada”, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2007.
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
10/11/2010
La importancia de la familia en el desarrollo cultural
“Una analogía entre la tradición genética y la tradición cultural”
Desde las teorías de Darwin hasta los más profundos estudios sociológicos y antropológicos han buscado determinar de qué factores depende el comportamiento de los individuos. Basándome en esta búsqueda estableceré una modesta proposición, que asegura que si bien los factores contextuales afectan el comportamiento de una sociedad o un individuo, es más importante la tradición cultural. Tradición cultural que se enmarca en una analogía que la asemeja a la genética y a las teorías darwinistas de la selección natural y la selección sexual, para comprender de qué manera se genera una evolución cultural a través de variaciones en el comportamiento que pueden resultar positivas o negativas para el desarrollo personal y social de un individuo y que por ende facilitan el correcto funcionamiento de un determinado grupo social.
La cultura se debe entender como una variación del comportamiento adquirida y mantenida a partir del aprendizaje social, tornándola como algo convencional en la naturaleza, que no depende de determinaciones voluntarias de los individuos, y que muy difícilmente puede llegar a modificarse debido a un consenso social. Este comportamiento se transfiere de una generación a la siguiente a través del marco institucional de la familia, pues los comportamientos del padre son aprendidos por el hijo debido a un natural comportamiento de mimesis característico en la infancia. Es decir el infante reproduce los comportamientos que observa de sus padres, es así como características del comportamiento trascienden de un modo vertical de una generación a otra creando lo que se podría determinar como una tradición cultural familiar.
Ejemplo del éxito de esta tradición cultural familiar son la genética y el éxito de las teorías darwinistas de la selección natural y la selección sexual, pues la genética por sí misma es un conjunto de patrones que se heredan, y se transmiten de padres a hijos con unas pequeñas variaciones que pueden resultar beneficiosas o dañinas para el individuo y por ende para la especie o la sociedad. De esta manera podríamos relacionar analógicamente la cadena del ADN y la variabilidad genética con la tradición cultural y la variabilidad de comportamientos, es decir, con esos cambios esporádicos que ocurren y que se imitan por las siguientes generaciones, pues por ejemplo, si en determinada sociedad existe un individuo que por cuestiones genéticas es especialmente hábil para una determinada actividad que le genera una ventaja en la supervivencia o en el caso de los seres humanos le otorga una facilidad para desenvolverse en un ámbito social, un individuo de la siguiente generación tratara de imitarlo, incluso aunque no tenga genéticamente la facilidad para desarrollar dicha habilidad o actividad. Este es el aprendizaje social, cuando este aprendizaje se torna común, la sociedad aprenderá dicha habilidad a lo largo de algunas generaciones (esto si el medio en el que vive no cambia de una manera significativa). De esta manera los patrones que resultan útiles se conservan y se transmiten a la siguiente generación y los que no quedan en el pasado y en la memoria o en la historia, garantizando un proceso evolutivo que en este caso trasciende a la genética y se establece como un patrón cultural que entrara entonces a formar parte de la tradición cultural que se heredara a las nuevas generaciones.
Es claro que cada familia en una sociedad determinada tiene unos patrones de conducta específicos e irrepetibles en la misma sociedad, de manera que cada individuo representa una tradición que se ha forjado durante generaciones y que si bien pueda que cambie, evolucione o se modifique de acuerdo a un contexto determinado, muy difícilmente desaparecerá, pues en muy pocas ocasiones los individuos tratan de cambiar algo de su propia cultura por una razón de conciencia y lo logran. Por esto mismo se demuestra que la institución de la familia, trae consigo toda una tradición que abarca una memoria y una conducta en común que es vital y necesaria, y que se debe preservar con el fin de, a partir de esta misma generar con el tiempo y la experiencia los cambios que sean necesarios de acuerdo a un contexto específico buscando mejorar o en términos darwinistas “adaptar” a los individuos a contextos sociales específicos para que puedan desenvolverse mejor en su grupo social o incluso a factores medioambientales con el fin de facilitar su supervivencia. De manera que es clara la necesidad de la conservación de la familia y más específicamente la tradición familiar para el proceso evolutivo de la cultura que se da sobre todo en la etapa de la niñez y la crianza, y así generar una evolución natural y un desarrollo social a partir de la memoria y la tradición familiar.
Juan Sandoval León/Artículo
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
Desde las teorías de Darwin hasta los más profundos estudios sociológicos y antropológicos han buscado determinar de qué factores depende el comportamiento de los individuos. Basándome en esta búsqueda estableceré una modesta proposición, que asegura que si bien los factores contextuales afectan el comportamiento de una sociedad o un individuo, es más importante la tradición cultural. Tradición cultural que se enmarca en una analogía que la asemeja a la genética y a las teorías darwinistas de la selección natural y la selección sexual, para comprender de qué manera se genera una evolución cultural a través de variaciones en el comportamiento que pueden resultar positivas o negativas para el desarrollo personal y social de un individuo y que por ende facilitan el correcto funcionamiento de un determinado grupo social.
La cultura se debe entender como una variación del comportamiento adquirida y mantenida a partir del aprendizaje social, tornándola como algo convencional en la naturaleza, que no depende de determinaciones voluntarias de los individuos, y que muy difícilmente puede llegar a modificarse debido a un consenso social. Este comportamiento se transfiere de una generación a la siguiente a través del marco institucional de la familia, pues los comportamientos del padre son aprendidos por el hijo debido a un natural comportamiento de mimesis característico en la infancia. Es decir el infante reproduce los comportamientos que observa de sus padres, es así como características del comportamiento trascienden de un modo vertical de una generación a otra creando lo que se podría determinar como una tradición cultural familiar.
Ejemplo del éxito de esta tradición cultural familiar son la genética y el éxito de las teorías darwinistas de la selección natural y la selección sexual, pues la genética por sí misma es un conjunto de patrones que se heredan, y se transmiten de padres a hijos con unas pequeñas variaciones que pueden resultar beneficiosas o dañinas para el individuo y por ende para la especie o la sociedad. De esta manera podríamos relacionar analógicamente la cadena del ADN y la variabilidad genética con la tradición cultural y la variabilidad de comportamientos, es decir, con esos cambios esporádicos que ocurren y que se imitan por las siguientes generaciones, pues por ejemplo, si en determinada sociedad existe un individuo que por cuestiones genéticas es especialmente hábil para una determinada actividad que le genera una ventaja en la supervivencia o en el caso de los seres humanos le otorga una facilidad para desenvolverse en un ámbito social, un individuo de la siguiente generación tratara de imitarlo, incluso aunque no tenga genéticamente la facilidad para desarrollar dicha habilidad o actividad. Este es el aprendizaje social, cuando este aprendizaje se torna común, la sociedad aprenderá dicha habilidad a lo largo de algunas generaciones (esto si el medio en el que vive no cambia de una manera significativa). De esta manera los patrones que resultan útiles se conservan y se transmiten a la siguiente generación y los que no quedan en el pasado y en la memoria o en la historia, garantizando un proceso evolutivo que en este caso trasciende a la genética y se establece como un patrón cultural que entrara entonces a formar parte de la tradición cultural que se heredara a las nuevas generaciones.
Es claro que cada familia en una sociedad determinada tiene unos patrones de conducta específicos e irrepetibles en la misma sociedad, de manera que cada individuo representa una tradición que se ha forjado durante generaciones y que si bien pueda que cambie, evolucione o se modifique de acuerdo a un contexto determinado, muy difícilmente desaparecerá, pues en muy pocas ocasiones los individuos tratan de cambiar algo de su propia cultura por una razón de conciencia y lo logran. Por esto mismo se demuestra que la institución de la familia, trae consigo toda una tradición que abarca una memoria y una conducta en común que es vital y necesaria, y que se debe preservar con el fin de, a partir de esta misma generar con el tiempo y la experiencia los cambios que sean necesarios de acuerdo a un contexto específico buscando mejorar o en términos darwinistas “adaptar” a los individuos a contextos sociales específicos para que puedan desenvolverse mejor en su grupo social o incluso a factores medioambientales con el fin de facilitar su supervivencia. De manera que es clara la necesidad de la conservación de la familia y más específicamente la tradición familiar para el proceso evolutivo de la cultura que se da sobre todo en la etapa de la niñez y la crianza, y así generar una evolución natural y un desarrollo social a partir de la memoria y la tradición familiar.
Juan Sandoval León/Artículo
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
9/16/2010
¡No sea tan agropecuario!
Haciendo uso de diferentes espacios de reflexión entre lo que nos otorga la experiencia misma de doscientos años de independencia y todos los acontecimientos que esto ha traído para la historia de nuestro país, he recurrido a uno en especial y más que todo porque mi disciplina y convicciones me han hecho pasar por episodios que resultarían vergonzosos para un país que aun no entiende ni valora sus verdaderas ventajas comparativas.
Ventajas que nadie se atreve a explorar, descubrir y analizar porque se tiene un alto grado de subvaloración por el sector agropecuario, porque lo vemos como un claro ejemplo de subdesarrollo en una nación y por el contrario, siempre le hacemos una gran apuesta por lo que va acompañado de términos como: internacional, global, tecnológico, eficaz, e incluso político. Sin subvalorar la importancia que tiene lo anterior, básicamente pretendo expresar en parte mi inconformidad con la percepción que se tiene de lo rural, de lo subestimado que está el campesino y del poco interés que existe en desarrollar el capital intelectual en el campo.
No se nos puede olvidar que parte de nuestra historia ha sido desarrollada en escenarios típicamente rurales, las batallas y luchas que dieron nuestros héroes de la independencia venían de las montañas y terminaban en los valles, nunca estaban cerca de la oligarquía propia de las urbes de la época y mucho menos se valían de las comodidades de la ciudad.
El presente no se trata de un escrito con apuntes de desconcierto y de crítica hacia nuestra historia, pero si quiero hacer uso de nuestros horizontes de sentido como Corporación Bicentenario para que miremos hacia atrás y al mismo tiempo pensemos en prospectiva sobre lo que le espera a un sector tan vulnerado como es el campo.
En años recientes el campesino ha sido sinónimo de analfabeta, de ignorante, de impertinente e incluso de delincuente y aliado de grupos al margen de la ley, sé que son palabras de gran calibre pero es verdad, más aun cuando fenómenos como el desplazamiento y la violencia son el reflejo de la indolencia y de la indiferencia que tenemos muchas veces con estos personajes que considero como héroes de la patria, aquellos que desde muy temprano y de madrugada se levantan de cara a las dificultades de su entorno con empuje y arraigo por el trabajo, por la tierra y por la necesidad y el deseo de sacar adelante a su familia, aquellos personajes expertos en la sabiduría popular y grandes conocedores de que partir de lo básico e indispensable se puede vivir, pero ese vivir se les ha convertido muchas veces en una tragedia.
¡No sea tan agropecuario! Significaba hace algunos años, la connotación “indicada” para referirse a alguien que no sabía, que desconocía o hacía un acto de gran desfachatez, teniendo diferentes repercusiones en distintos escenarios, lo que causaba poco interés en el campesino y su sistema de salud y seguridad social, en invertir en educación superior en áreas rurales y como consecuencia unos bajos índices en investigación ciencia y tecnología para el sector.
Hoy, gracias a estrategias y esfuerzos del plan de gobierno del ex presiente Uribe y el actual presidente Santos, se han logrado avances en la recuperación del campo colombiano, pero gran parte de dichos avances solo se han quedado en buenas intenciones y en políticas que no tienen una ejecución sostenible y sustentable en el corto y mediano plazo, sin embargo lo más importante y lo que hemos logrado sin sentirme aun satisfecho es empezar a encontrar la vocación agroalimentaria y agroindustrial del país, pero esto requiere de ciudadanos que estén dispuestos a formarse y a mirar con respeto al sector, y quienes como yo nos sentimos orgullosos si por fortuna nos dicen: “No sea tan agropecuario” que alago más grande para un joven que vive el bicentenario y que no pasa por alto que no ser agropecuario, sería en parte no ser colombiano.
Juan Romero/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
Ventajas que nadie se atreve a explorar, descubrir y analizar porque se tiene un alto grado de subvaloración por el sector agropecuario, porque lo vemos como un claro ejemplo de subdesarrollo en una nación y por el contrario, siempre le hacemos una gran apuesta por lo que va acompañado de términos como: internacional, global, tecnológico, eficaz, e incluso político. Sin subvalorar la importancia que tiene lo anterior, básicamente pretendo expresar en parte mi inconformidad con la percepción que se tiene de lo rural, de lo subestimado que está el campesino y del poco interés que existe en desarrollar el capital intelectual en el campo.
No se nos puede olvidar que parte de nuestra historia ha sido desarrollada en escenarios típicamente rurales, las batallas y luchas que dieron nuestros héroes de la independencia venían de las montañas y terminaban en los valles, nunca estaban cerca de la oligarquía propia de las urbes de la época y mucho menos se valían de las comodidades de la ciudad.
El presente no se trata de un escrito con apuntes de desconcierto y de crítica hacia nuestra historia, pero si quiero hacer uso de nuestros horizontes de sentido como Corporación Bicentenario para que miremos hacia atrás y al mismo tiempo pensemos en prospectiva sobre lo que le espera a un sector tan vulnerado como es el campo.
En años recientes el campesino ha sido sinónimo de analfabeta, de ignorante, de impertinente e incluso de delincuente y aliado de grupos al margen de la ley, sé que son palabras de gran calibre pero es verdad, más aun cuando fenómenos como el desplazamiento y la violencia son el reflejo de la indolencia y de la indiferencia que tenemos muchas veces con estos personajes que considero como héroes de la patria, aquellos que desde muy temprano y de madrugada se levantan de cara a las dificultades de su entorno con empuje y arraigo por el trabajo, por la tierra y por la necesidad y el deseo de sacar adelante a su familia, aquellos personajes expertos en la sabiduría popular y grandes conocedores de que partir de lo básico e indispensable se puede vivir, pero ese vivir se les ha convertido muchas veces en una tragedia.
¡No sea tan agropecuario! Significaba hace algunos años, la connotación “indicada” para referirse a alguien que no sabía, que desconocía o hacía un acto de gran desfachatez, teniendo diferentes repercusiones en distintos escenarios, lo que causaba poco interés en el campesino y su sistema de salud y seguridad social, en invertir en educación superior en áreas rurales y como consecuencia unos bajos índices en investigación ciencia y tecnología para el sector.
Hoy, gracias a estrategias y esfuerzos del plan de gobierno del ex presiente Uribe y el actual presidente Santos, se han logrado avances en la recuperación del campo colombiano, pero gran parte de dichos avances solo se han quedado en buenas intenciones y en políticas que no tienen una ejecución sostenible y sustentable en el corto y mediano plazo, sin embargo lo más importante y lo que hemos logrado sin sentirme aun satisfecho es empezar a encontrar la vocación agroalimentaria y agroindustrial del país, pero esto requiere de ciudadanos que estén dispuestos a formarse y a mirar con respeto al sector, y quienes como yo nos sentimos orgullosos si por fortuna nos dicen: “No sea tan agropecuario” que alago más grande para un joven que vive el bicentenario y que no pasa por alto que no ser agropecuario, sería en parte no ser colombiano.
Juan Romero/Opinión
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
8/19/2010
LA SOCIAL-BACANERÍA
Desde que era muy joven y mis precarias ideas políticas empezaban a encontrar sentido más allá de los comentarios de mi papá, enfrente una amarga y desaforada crítica, mis ideas se enmarcaban en las que algunos sabios decidieron llamar de derecha en oposición a la denominada izquierda, tendencia mayoritaria entre mis tías y posteriormente entre mis primos. Los primeros ataques que recibí me parecieron tontos y austeros de conocimiento, como puede un joven ser de derecha, la juventud es revolución y la revolución es de la izquierda, la verdad es que no quería parecerme a aquellos reconocidos revolutos de la Universidad del Cauca que tiraban piedras y pintaban paredes en nombre del proletariado pero que en sus años de madurez vestían paños ingleses engalanados por corbatas Hermes y mancornas Mont Blanc. Pero si aquellos personajes me parecían incoherentes, los viejos tirapiedras, ahogados en su melancólico recuerdo universitario, promulgando la dictadura del proletariado aun a sus cincuenta y tantos años, me parecían lamentables, hasta el punto de generar en mí un sentimiento macabro, el pesar.
Lo cierto es que mi primera juventud la pasé inmerso en jocosas discusiones políticas con mis primos, que se denominaban de izquierda, e incluso con uno que otro mamerto de esos que hacen alarde de su precaria condición social. A todos ellos los aprendí a manejar, siempre te atacan con vehemencia argumentando que tienen pruebas que uno no conoce por ser privilegiadas para mamertos, intentan reducirte a la expresión de un pequeño burgués y por último, tratan de ridiculizar la corriente que inspira tu posición política. Cuando les pides las pruebas en físico, estas nunca aparecen, cuando les preguntas porque eres un pequeño burgués se quedan sin argumentos y cuando preguntas que connotaciones reales tiene la derecha y el llamado conservadurismo, sus argumentos hacen agua y ya debilitados es el momento de desvirtuar ese trasnochado modelo político ilógico, utópico e ineficaz.
Así pasaban mis días de colegio, buscando escenarios, pocos por demás, donde aquellos izquierdistas intentaran destruir mi posición siempre de la misma forma, para regocijarme al verlos tararear en el momento decisivo. Nunca me preocuparon los izquierdistas, su añorado modelo no era más que un viejo sueño que tarde o temprano los llevaría a desaparecer, solo procuraba aprovechar cada momento antes de que eso pasara.
Tras un paso fallido por una importante universidad capitalina, llegué a una de las más prestigiosas universidades del país conocida por sus costosas matriculas y por albergar en su interior a la crema y nata de la sociedad colombiana. Allí, pensé, mis días serían aburridamente apacibles y mis ideas políticas aceptadas y seguidas, nunca imaginé cuán equivocado estaba.
En ese claustro reinaba una posición que para mi fue desconocida e indescifrable, sus miembros, no todos, decían no pertenecer ni a la izquierda ni a la derecha, en las simulaciones políticas eran mayoría los partidarios de la Alianza Social Indígena o del partido verde, no tenían un proyecto político definido sino que defendían a ultranza cualquier política que ellos denominaran progresista, confieso que nunca entendí el significado de esa palabra, los transgeneristas, las marchas indígenas, los corteros de caña, el aborto, la eutanasia, el ateísmo…etc. todos se defendían con especial atención utilizando los importantes instrumentos ofrecidos por la institución que para muchos posaba de cómplice de aquellos sujetos.
Yo estaba atónito, intentando reaccionar, pero su posición mutaba conforme vieran posibilidades de acomodar su consigna, salvar al mundo, posando de héroes y heroínas, utilizaban los más eficaces medios para torcer lo que para ellos, desde su burbuja de cristal, constituía una injusticia social. Encerrados como estaban en sus capullos, pretendían arreglar el mundo, abogaban por seres que ni siquiera conocían, solucionaban problemas que no entendían, un pobre indígena merecía su accionar de superhéroes por el solo hecho de serlo, sin importar las consecuencias que eso tuviese o los motivos de su inconformidad. Todas sus acciones eran motivadas por una Bacanería in mesurada, como una especie de jipismo pero arropado con Louis Vuitton y Prada, asentados en portentosos apartamentos en Rosales o el Nogal, socios de los más prestigiosos clubes y participes de las más grandes excentricidades. Las fiestas eran en contra de la discriminación aunque sus grupos sociales fueran la cuna del elitismo.
En definitiva, esta gente que a primera vista parecían unos pobres yupis inofensivos, han encontrado peligrosos medios para llevar a cavo sus acciones “reivindicadoras”, no es fácil combatirlos ideológicamente porque no tienen ideología, ellos van y vienen esperando que sus antenitas detecten una situación en la que puedan demostrar sus dotes de “buenos samaritanos”. Su pretendido mundo color de rosa amenaza con desequilibrar el conjunto de una sociedad compleja y llena de matices.
Mi propósito en este mundo es ayudar a generar una sociedad mejor, mi propósito es ver una Colombia grande, donde ni uno solo de sus habitantes tenga que sufrir las inclemencias de la miseria. Ayúdenme, quizás entre todos encontremos la forma de acabar con esta social-bacanería y logremos contribuir a la construcción de un modelo de progreso económico y social que logre sacar de esta lamentable situación al admirable pero doliente pueblo colombiano.
El Patojo/Opinión.
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
Lo cierto es que mi primera juventud la pasé inmerso en jocosas discusiones políticas con mis primos, que se denominaban de izquierda, e incluso con uno que otro mamerto de esos que hacen alarde de su precaria condición social. A todos ellos los aprendí a manejar, siempre te atacan con vehemencia argumentando que tienen pruebas que uno no conoce por ser privilegiadas para mamertos, intentan reducirte a la expresión de un pequeño burgués y por último, tratan de ridiculizar la corriente que inspira tu posición política. Cuando les pides las pruebas en físico, estas nunca aparecen, cuando les preguntas porque eres un pequeño burgués se quedan sin argumentos y cuando preguntas que connotaciones reales tiene la derecha y el llamado conservadurismo, sus argumentos hacen agua y ya debilitados es el momento de desvirtuar ese trasnochado modelo político ilógico, utópico e ineficaz.
Así pasaban mis días de colegio, buscando escenarios, pocos por demás, donde aquellos izquierdistas intentaran destruir mi posición siempre de la misma forma, para regocijarme al verlos tararear en el momento decisivo. Nunca me preocuparon los izquierdistas, su añorado modelo no era más que un viejo sueño que tarde o temprano los llevaría a desaparecer, solo procuraba aprovechar cada momento antes de que eso pasara.
Tras un paso fallido por una importante universidad capitalina, llegué a una de las más prestigiosas universidades del país conocida por sus costosas matriculas y por albergar en su interior a la crema y nata de la sociedad colombiana. Allí, pensé, mis días serían aburridamente apacibles y mis ideas políticas aceptadas y seguidas, nunca imaginé cuán equivocado estaba.
En ese claustro reinaba una posición que para mi fue desconocida e indescifrable, sus miembros, no todos, decían no pertenecer ni a la izquierda ni a la derecha, en las simulaciones políticas eran mayoría los partidarios de la Alianza Social Indígena o del partido verde, no tenían un proyecto político definido sino que defendían a ultranza cualquier política que ellos denominaran progresista, confieso que nunca entendí el significado de esa palabra, los transgeneristas, las marchas indígenas, los corteros de caña, el aborto, la eutanasia, el ateísmo…etc. todos se defendían con especial atención utilizando los importantes instrumentos ofrecidos por la institución que para muchos posaba de cómplice de aquellos sujetos.
Yo estaba atónito, intentando reaccionar, pero su posición mutaba conforme vieran posibilidades de acomodar su consigna, salvar al mundo, posando de héroes y heroínas, utilizaban los más eficaces medios para torcer lo que para ellos, desde su burbuja de cristal, constituía una injusticia social. Encerrados como estaban en sus capullos, pretendían arreglar el mundo, abogaban por seres que ni siquiera conocían, solucionaban problemas que no entendían, un pobre indígena merecía su accionar de superhéroes por el solo hecho de serlo, sin importar las consecuencias que eso tuviese o los motivos de su inconformidad. Todas sus acciones eran motivadas por una Bacanería in mesurada, como una especie de jipismo pero arropado con Louis Vuitton y Prada, asentados en portentosos apartamentos en Rosales o el Nogal, socios de los más prestigiosos clubes y participes de las más grandes excentricidades. Las fiestas eran en contra de la discriminación aunque sus grupos sociales fueran la cuna del elitismo.
En definitiva, esta gente que a primera vista parecían unos pobres yupis inofensivos, han encontrado peligrosos medios para llevar a cavo sus acciones “reivindicadoras”, no es fácil combatirlos ideológicamente porque no tienen ideología, ellos van y vienen esperando que sus antenitas detecten una situación en la que puedan demostrar sus dotes de “buenos samaritanos”. Su pretendido mundo color de rosa amenaza con desequilibrar el conjunto de una sociedad compleja y llena de matices.
Mi propósito en este mundo es ayudar a generar una sociedad mejor, mi propósito es ver una Colombia grande, donde ni uno solo de sus habitantes tenga que sufrir las inclemencias de la miseria. Ayúdenme, quizás entre todos encontremos la forma de acabar con esta social-bacanería y logremos contribuir a la construcción de un modelo de progreso económico y social que logre sacar de esta lamentable situación al admirable pero doliente pueblo colombiano.
El Patojo/Opinión.
NOTA: La Corporación Bicentenario publica los artículos con el ánimo de fomentar el debate político y social. En este sentido, los artículos no han sido revisados previa publicación para que sean los mismos lectores los encargados de comentarlos y debatirlos.
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